El abogado Gustavo Álvarez reveló que la familia de la víctima, a la que representa legalmente, le aseguró que alguien había llamado a la policía para advertir la presencia de este hombre en inmediaciones del lugar del hecho, pero que nadie actuó en consecuencia para tratar de evitar el asesinato.
El caso comenzó cerca de las 20.30 cuando Brian Ezequiel Montenegro, llegó a la casa de su ex mujer, Díaz, a pesar de tener una restricción de acercamiento desde el 28 de diciembre último.
Según los investigadores, la mujer, quien tenía sus dos primeros hijos con otra pareja y el más chico con Montenegro, lo había denunciado tras las reiteradas golpizas a las que la sometía y la Justicia de Pilar había ordenado una exclusión de hogar y una restricción perimetral.
A pesar de esto, el hombre logró ingresar por la fuerza en la casa e increpó a Díaz, a quien encerró a los empujones en una de las habitaciones, donde supuestamente en medio de un ataque de celos comenzó a atacarla con un cuchillo en el tórax y en la espalda.
El niño de once años fue quien le pudo contar a alguno de los vecinos que el hombre le recriminaba a Díaz que había comenzado a trabajar, dijeron los investigadores. Además, hace unas semanas, le insistía para volver a estar juntos.
Tras el ataque, Montenegro huyó de la vivienda, y la víctima, herida, logró salir de su casa junto a sus tres hijos para pedir ayuda, pero se desvaneció en la puerta ante la mirada de los niños.
Los vecinos la auxiliaron y llamaron inmediatamente a la policía y a una ambulancia. Pocos minutos después, llegó personal del Comando de Prevención Comunitaria (CPC) de Pilar, pero la mujer falleció en el lugar, antes de que arribaran los médicos en una ambulancia que, según las fuentes, demoró más de media hora.
Los investigadores policiales que ingresaron a la vivienda hallaron un cuchillo de unos 20 centímetros de hoja tirado en el patio, el cual fue secuestrado y será peritado para intentar establecer si se trata del arma utilizada para asesinar a la joven.
Respecto del momento del hecho, Paola Díaz, hermana de la víctima, relató que el hijo mayor de ésta enfrentó a Montenegro y le gritaba “dejá a mi mamá, dejá a mi mamá”, y salió corriendo a la casa de su abuela para pedir ayuda, pero la mujer “es muy viejita y no pudo hacer nada”.
Paola precisó que tras cometer el femicidio Montenegro recurrió a su familia, la que se lo llevó en una camioneta tapado.
Los investigadores de la DDI de Pilar lograron establecer en base al relato de testigos y familiares de la víctima que, a pesar de la prohibición de acercamiento, el hombre habitualmente pasaba por la casa de su ex mujer y la agredía verbalmente.
Paola contó luego a los pesquisas que, horas antes del crimen, se cruzó con Montenegro caminando por la calle, con una botella de vino en la mano, y le dijo que iba a matar a su ex pareja.
“Él venía caminando y yo también. Primero, empezó a pedirme perdón por un caso que había pasado tiempo atrás, porque él me rompió la cabeza a mí con una manopla. Yo le decía ‘bueno, ya está’, no quería seguir hablando”, relató la mujer.
“‘Me quiero morir’, me decía. Y de golpe empezó a decirme ‘la voy a matar a tu hermana, la voy a matar’. Eran las siete u ocho de ayer. Yo le decía ‘no le hagas daño, ella tiene hijos, pensá en tu hijo que tenés con ella’, y él me decía ‘no me importa nada, la mato a ella y después me mato yo’”, agregó.
En tanto Miriam, una tía de la víctima, reveló que ésta trabajaba para mantener a Montenegro y que hasta le pagaba las bebidas y las drogas que consumía.
Aseveró que, incluso, el hombre le había robado a Débora 4.000 pesos que había ahorrado con el fin de construirle una habitación de material para sus hijos, ya que su humilde casa era de madera.
Respecto a la llamada telefónica que pudo haber evitado el femicidio, el abogado Álvarez dijo a la prensa que el dato se lo dio la madre de la víctima.
“Sé que es a personal policial, pero desconozco si es a la Comisaría de la Mujer o al 911”, reconoció el letrado, y añadió que “lamentablemente no se llegó a tiempo para tomar medidas y ejecutar la restricción que estaba proveída por el juez”.
El profesional concluyó que “de comprobarse que hubo una llamada pidiendo auxilio sería mucho más doloroso y lamentable de lo que ya está padeciendo la sociedad”.
La investigación del femicidio recayó en la Unidad Funcional Especializada en Violencia de Género de Pilar, a cargo de la fiscal Carolina Carballido Calatayud, quien ordenó distintas diligencias para intentar encontrar el prófugo.
Anoche, al cierre de la presente edición, el asesino era buscado intensamente por varias comisiones policiales. La autopsia al cuerpo de Débora se realizará este mediodía en el cementerio de Pilar.
Claves
• Montenegro tenía una restricción de hogar desde diciembre la cual violaba sistemáticamente. Solía pasar por la casa de su ex para insultarla.
• Existiría un llamado a la policía para advertir la presencia del agresor en inmediaciones del lugar del hecho, pero que nadie actuó en consecuencia.
• Los vecinos sostienen que la ambulancia demoró más de media hora.
8
mujeres fueron víctimas de femicidios en los últimos 15 días de febrero en distintos ataques cometidos en Capital Federal y en las provincias de Buenos Aires, Mendoza, Chaco y Formosa. El asesinato a puñaladas de Débora Natalí Díaz (28), cometido el domingo a la noche en Villa Astolfi, es el octavo de la lista de femicidios que tomaron estado público en los últimos días.