APUNTES DESDE LA OTRA VEREDA: El que te canta las ochenta

domingo, 28 de septiembre de 2014 · 00:00




por Hernán Deluca


Religión, política, amor, relaciones, sexo. Estos temas fueron y son tratados por muchos cantautores; pero, muy pocos con la sensibilidad de Leonard Cohen.
Escucharlo en estos días es todo un desafío. Hay que detenerse y prestar atención. No es la suya una música/poesía a la que se recurre para acompañar una actividad. No se limpian los muebles con Cohen de fondo. Sus composiciones requieren que te sientes, cierres los ojos, escuches y registres. Sin ninguna pretensión, más que la de cantar sus escritos, te enseña a vivir. El viejo las pasó y comparte su experiencia. No son muchos. Qué se yo, Larralde, Spinetta, Cash, Dylan.
En algunos casos su lírica es literal; en otros, apela a la ambigüedad. Cuando el arte se mueve por estas variantes se vuelve más interesante. Se puede dar vueltas alrededor de la bohemia y la depresión, pero se tiene que ser claro cuando se trata de escrachar a los políticos.
En un contexto donde las grandes bandas dan a conocer sus trabajos en el mismo evento donde se muestra un nuevo teléfono, asoma Cohen y, sin tantas pompas, nos ofrece nueve nuevas canciones. “Popular Problems”, así se llama el disco. A los 80 años, cuando muchos miran con resignación las hojas del almanaque, el hombre de la peculiar voz grave sigue trabajando. Dejar de grabar sería morir.
Sapiencia, lucidez y sentimiento. Eso espero de él y eso es lo que obtengo. Una galería por donde desfilan el blues y la balada, las músicas que acompañan a estas nuevas fotografías del amor. La historia es conocida. Hace unos años, un manager le robó tanto que tuvo que salir del encierro y girar. Ese suceso no pudo ser más beneficioso para sus fans. Un par de discos, una gira interminable y la creatividad intacta.
No sé cuánto le quede en este mundo, pero está claro que a la hora de partir lo hará con sus tesoros más preciados. Una voz cautivante y una música que juguetea con el erotismo. Repito, tiene 80 años. El corte de difusión, “Almost Like The Blues” es cantada en tres registros. Con voz rasposa, con voz grave, -esa que gusta a todos- y un coro femenino que contrasta y abraza. Viraje a un sonido clásico y conocido en “A Street”. Esta vez, el coro femenino lo corteja, canta lo mismo que él. Entrelazados.
Reflejos de Tom Waits y coqueteos con el country en “Did I Ever Love You”, la pieza que más me gusta, la que me lleva a otro lado. “Nevermind” y la novedad de una voz (femenina, claro) árabe. Esta vez, la noche es en el desierto.
Para el final, los paisajes bucólicos vuelven a presentarse en “You Got Me Singing” adornados con un violín que sobrevuela en la habitación, acariciándome, diciéndome que está todo bien.
El golpe del final vendrá, es inevitable cuando el destino es marchitarse. Pero, por favor, que suceda en cien años.

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