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Crimen de Manzanares: “la maté porque el hijo que esperaba no era mío”

Lo confesó el novio de Mayra Gómez, la chica apuñalada el viernes. Tras una discusión, la mató en plena calle y caminó hasta su casa. Allí lo detuvo la policía poco después. Ya tenían un hijo en común.
6 de febrero de 2011 - 00:00

 

El cuerpo de la chica fue encontrado por los vecinos en el mismo lugar donde minutos antes la habían matado.

 

 

El crimen de la adolescente Mayra Gómez, que sacudió el viernes en la habitualmente tranquila localidad de Manzanares, ya está totalmente esclarecido para los investigadores.

Ayer por la madrugada, el novio de la víctima, un joven de 18 años que había sido aprehendido poco después del hecho, habría confesado la autoría del asesinato.

Autoridades que investigan el caso confirmaron a El Diario que el imputado quedó detenido en el destacamento de Manzanares acusado por el homicidio de la chica que fue asesinada a puñaladas en plena calle.

La adolescente tenía un hijo de dos años con el supuesto autor de su asesinato y estaba embarazada de tres meses.

“La maté yo porque me dijo que el hijo que estaba esperando no era mío”. Con esa frase, reproducida ayer por fuentes de la investigación, Sebastián Vanega habría asumido su culpabilidad ante el fiscal del caso, Leonardo Lortenstein.

Gómez y Vanega se conocían desde el último año de la escuela primaria, que habían cursado juntos. Ya adolescentes, entablaron una relación que derivó en el nacimiento del hijo de la pareja.

Durante el año pasado, antes de quedar embarazada por segunda vez, la joven había retomado los estudios que había abandonado cuando nació su primer hijo. Pero la vida le tenía deparado un destino terrible (ver aparte).

 

Violencia

Una alta fuente de la investigación aseguró que los hechos comenzaron pasadas las 14.30 del viernes, cuando Mayra salió de su casa ubicada en la intersección de las calles Teniente Jukic y Teniente Vázquez, muy cerca del destacamento policial de la localidad.

Tras darle de comer a su familia, le dijo a su madre que saldría por un momento, pero sin darle mayores precisiones. Pero la mujer sabía que iría a ver a Vanega.

Según la reconstrucción que los investigadores hicieron de los últimos minutos de la víctima, la chica se habría encontrado con su novio a unas tres cuadras antes de la vivienda, en la calle Nahuel Huapi al 50. Allí se habría producido la discusión que terminó con el desenlace fatal.

Según relataron los policías que trabajaron en el caso, el joven le recriminó que no estaba seguro acerca de su paternidad.

Ante la insistencia del hombre, la joven, habría decidido confesarle que, efectivamente, él no era el padre del hijo que llevaba en su vientre.

Ante esa revelación, el novio enfurecido, sacó a relucir un cuchillo de cocina que llevaba entre sus ropas y que la policía aún no pudo encontrar. Con el arma en la mano, comenzó a asestarle puñaladas que le produjeron heridas en la oreja izquierda, dos en el mismo sector del cuello y otras tres puñaladas en el vientre.

 

Confesión

Posteriormente, una vez que la víctima estaba ya en el suelo agonizando, tomó una piedra y le asestó un golpe en la cabeza, más precisamente en la parte superior de la frente.

El atacante dejó el cuerpo inerte de su novia, en medio de un charco de sangre, a plena luz del día y en un lugar transitado y rodeado por viviendas.

De inmediato, se dirigió hasta su domicilio, distante unas tres cuadras del lugar del crimen, para observar las consecuencias del hallazgo del cuerpo de su pareja por parte de la policía y de los vecinos.

Allí, fue en su propia casa donde los efectivos policiales lo aprehendieron minutos más tarde. Estuvo detenido hasta prestar la correspondiente declaración, pero horas después, bien entrada la madrugada del día siguiente, se quebró y confesó el crimen.

 

 

La relación comenzó en la primaria
Una madre adolescente que pensaba en retomar la escuela secundaria

Mayra Gómez conoció a Sebastián Vanega en su infancia: desde 7º grado, ambos fueron compañeros en la Escuela Nº 10 de Manzanares. Luego, ambos cursaron en la Media 9 de Fátima, pero no compartieron aulas, “porque Sebastián había dejado de estudiar para ese entonces”, tal como explicó una ex compañera en diálogo con El Diario.

Según comentaron las fuentes consultadas, luego de ponerse de novia con Sebastián la joven quedó embarazada, mientras cursaba 2º año, para luego parir un varón.

En 2010 había intentado retomar la escuela y empezar el 3º año, “pero todavía debía materias. Tratamos de armar la posibilidad de que se enganchara pero no se pudo, porque con el bebé se le complicó seguir, a pesar de que tenía intenciones, por lo que no pudo avanzar más allá del primer trimestre”, comentó un ex docente de la víctima.

El mismo la recordó como “una chica tranquila, que no provocaba conflictos, incluso nos llamó la atención el embarazo”. G., una compañera de la Media 9, indicó que “en sí novios-novios no eran, porque cuando Sebastián se enteró que Mayra estaba embarazada de su primer hijo, él la dejó sola. Se veían por su bebé”.

Mayra era parte de una familia humilde de Manzanares. Según trascendió, de los trámites legales se está encargando su hermana mayor, porque la madre continúa shockeada.

Sobre su novio, el docente indicó: “Creo que había querido varias veces terminar la escuela, había empezado a la mañana, luego cursó en otro turno... Pero no daba un perfil de violencia, al menos en la escuela. No es recordado como una persona violenta”.

Por su parte, una ex compañera de escuela expresó: “Él no era así, a nosotros sus compañeros no nos mostraba eso”.

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