Correo de lectores

Una gran injusticia

27 de julio de 2024 - 15:50

Mi nombre es Adriana. Estoy con una amiga intentando trasmitir mediante esta nota lo que me ha pasado. Estoy prácticamente sin visión. Hace años me detectaron maculopatía y glaucoma, esta enfermedad la he padecido durante toda mi vida.

Con la ayuda de profesionales de la medicina, por años he podido tener una vida bastante normal. Luego de la pandemia sufrí un empeoramiento de mi enfermedad que me ha dejado prácticamente ciega.

He aprendido a vivir con miles de limitaciones tratando de poner todo mi esfuerzo para adaptarme a mi nueva condición de no vidente. No puedo leer ni escribir, ni ver televisión ni ir al cine solamente escuchar temas de interés.

En mi búsqueda de alternativas y teniendo en cuenta mis limitaciones, hace más de un año tuve una entrevista con la Escuela de Psicología Social de Pilar “Construyendo Alternativas” (Nazarre 1163 Pilar). En dicha reunión me inscribí en el curso acordando con la dirección que asistiría solo como oyente, teniendo en cuenta que mi estado no me permitía otra alternativa, tan sólo escuchar las charlas sin posibilidad de obtener el título. Esta actividad me permitió aprender de temas que fueron siempre de mi interés y socializar con mis compañeros con quienes he compartido lindísimos momentos.

Un día, luego de concurrir como oyente a una clase, me llamaron de la dirección y me comunicaron que esta sería mi última clase, que no iba poder continuar asistiendo a las clases. Alegaron que otros pedían estar en mi condición.

Recuerdo como si fuese hoy esa mañana donde fui expulsada. Llovía, mis lágrimas caían por mis mejillas sin comprender las razones por las cuales estas personas actuaban de manera opuesta a lo que predicaban. Ellas no sólo no cumplieron con lo que habíamos acordado hace más de un año y medio atrás si no peor aún, actuaron con una falta total de sensibilidad y empatía.

He contado con el sostén incondicional de mi marido, mis hijos, nietos y con el sostén de mis queridas amigas que me están ayudando a superar este episodio en mi vida que ha sido como un cachetazo a mi condición de no vidente. A través de mi amiga escribo esta carta con el propósito de que a otra persona no le pase lo mismo que a mí y que estas palabras me ayuden a curar mi alma.

Adriana Varela, DNI 11.176.414.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar