Opinión

Concejo Deliberante: Crónica de una muerte planeada

15 de abril de 2023 - 23:34

Por Adrián Maciel*

Un concejal presenta un proyecto por Mesa de Entrada y ahí es girado a la comisión que la secretaría considere pertinente: Seguridad, Obras Públicas, Presupuesto y Hacienda, etc. Las comisiones están conformadas por un presidente, un secretario y concejales de diferentes bloques.

Hasta ahí, el funcionamiento orgánico esperable para la institución. El primer problema se presenta cuando, como sucede en Pilar, los presidentes de esas comisiones ELIGEN discrecionalmente qué proyectos tratan en esa reunión de comisión y cuáles NO. Y si es aprobado en dicha instancia, luego es puesto en consideración por todo el cuerpo en la sesión.

Ahora bien ¿Qué sucede? Sucede que los/as presidentes/as de comisión son impuestos por la mayoría, en este caso “el Frente de Todos”. De 24 concejales, los de este espacio suman 14 frente a 10 de la oposición.

Esta mayoría permitió que se impusiera a ediles del FdT como presidentes de las comisiones las que, en consecuencia, le cierran el ingreso a proyectos opositores. Por lo que ninguna iniciativa que no sea oficialista llega al recinto.

Esto se traduce en que en las órdenes del día (listado de proyectos a tratar en la sesión) figuren solo -Y SOLO- proyectos del Frente de Todos que además en su mayoría ¡son beneplácitos! Es decir, una especie de felicitación, conmemoración o “alegría” por una fecha o acción, que el Concejo le regala a algo o alguien.

Esto significa que ningún pedido de informes, de asfalto, patrullaje o poda, por citar algunos ejemplos, se lleve adelante. Y que ninguna ordenanza propuesta por los espacios opositores como la colocación de reductores de velocidad homologados, de semáforos, la reducción de la velocidad máxima para conducir, infinidad de obras públicas, proyectos de seguridad, de educación o de acción social en general, se discutan y mucho menos, se voten,

Pero no termina acá, porque el cierre no es sólo práctico, también lo es informativo. Los expedientes, proyectos (y todo lo que ingresa), debe ser publicado para que todos tengan acceso a la información.

No obstante, aunque es una obligación legal, se decidió tácitamente que eso no se ejecute. La argumentación: la avería del scanner del Concejo, pese a que lo podrían escanear con un teléfono. Por el mismo motivo, nunca más subieron expedientes a la web. Incluso aquellos que escapan a los beneplácitos y son beneficiosos para Pilar.

“Que los concejales consigan lo que puedan en papel y a los periodistas NADA” exclamaron por allí como grito de guerra...

El presupuesto de Pilar para el 2023 es de 29 mil millones de pesos. El HCD recibe el 3% de esa cifra; alrededor de 870 millones de pesos. Sin embargo, su actividad en los últimos años es la crónica de una muerte deseada.

¿Cómo se soluciona esta realidad? Con su voto.

*Abogado y concejal de Pilar.

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