Correo de Lectores

El estigma de ser bueno y trabajador en Argentina

viernes, 22 de abril de 2022 · 08:01
El estigma de ser bueno y trabajador en Argentina

Él es joven, bueno y trabajador. Tiene una hija pequeña de seis años por la que se desvive, fruto de una relación con una mujer que tiene otra hija de otro matrimonio, mayor de edad y caprichosa, cuyos celos hacia su hermanastra más pequeña hace que la maltrate siempre que pueda. La madre no hace nada ante el maltrato, prefiere mirar hacia otro lado porque su hija mayor no entiende razones, por eso la pequeña niña tiene problemas emocionales y va al sicólogo desde los cuatro años de edad.

El padre pide la tenencia completa para salvaguardarla de estas dos escorias que por omisión o celos le están arruinando la vida a la niña, su hijita. Es Argentina, país donde las feministas escriben naturalmente en una pared “muerte al macho” como si ellas no hubieran sido fruto de la unión entre un hombre y una mujer, como si no tuvieran hermanos, padres o abuelos. Un país donde una pareja de lesbianas, sin juzgar la elección sexual, terminan matando a un niño de seis años luego de torturarlo salvajemente solo por ser varón… y para castigar al padre que también luchaba por la tenencia desde hacía años.

El joven de esta historia trabaja los fines de semana de noche manejando un Uber, hace horas interminables para compensar el tiempo en el que no puede trabajar durante la semana, para cuidar a su hija y mantenerla alejada lo más posible de las dos miserables. La lleva al colegio, la va a buscar, le prepara la comida, le lee cuentos antes de dormir, la educa y protege cariñosamente como la madre no sabe o no quiere hacer.

Una noche nefasta, cuando está terminando su jornada laboral, atiende un último llamado de un cliente, le dice a Uber que está agotado y prefiere volver a su casa pero la aplicación insiste y él sabe que si no cumple pierde puntos y por consiguiente dinero. Levanta al pasajero y al instante tiene un revólver en la cabeza. El delincuente lo hace bajar del auto y aparecen dos energúmenos más de la nada, armados. Él está solo, es de noche, está tranquilo y no se resiste, sabe que su hija lo espera. Les dice que se lleven todo, que solo le dejen los documentos. Los delincuentes se ríen y chicanean al que subió al auto, que parece ser un menor, para que apriete el gatillo. Lo llaman cobarde si no lo hace… Pasan minutos interminables y deciden “perdonarle la vida”, llevándose la fuente de trabajo del joven bueno y abandonándolo en la oscuridad de la noche y del futuro.

Le llevan todo lo que poseía, la mínima tranquilidad que le daba un trabajo en el que podía disponer del tiempo para atender a su hija. Todos sus ahorros puestos en ese vehículo, la tranquilidad que ya nunca será la misma. Le llevan incluso la comodidad de que su hija no pase frío cuando la llevaba o traía del colegio todos los días. Él, nunca la madre.

Le roban también la posibilidad de seguir peticionando por la tenencia porque ahora no tiene un trabajo seguro y fijo. Ojalá no le hayan robado también la salud…

Mientras, todo sigue igual, el auto no aparecerá, los delincuentes tampoco, Uber no se hace cargo de nada y no le pasa los datos del delincuente que pidió el vehículo. Esto es Argentina y pareciera que el delito aquí es ser bueno y trabajador.

Maximiliano Brod / mbrod1958@gmail.com.

Comentarios

22/4/2022 | 09:17
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Es muy triste lo que contás Maximiliano. Pero a su vez marcás cual es el verdadero problema de nuestro pais: la falta de justicia. El problema no son los emprearios inescrupulosos, los negros planeros, los reclamos de las minorias, los chorros o los polìticos. Todos son fuerzas de poder que pujan por su pedazo. El verdadero problema es del Poder Judicial que debe reglar y balancear esas pujas. Acá es el mas oscuro, corrupto y nefasto de los tres poderes. Millonarios que ni siquiera pagan impuestos. Jamás fumcionó ni va a funcionar mientras no cambie nada. Debería importarnos a todos lo que pasa dentro de la justicia, pero mientras haya tanta porquería enturbiando todo, la gente se va a seguir (equivocadamente) preocupando por el dia a dia y no va a mirar para el lado del Poder Judicial y reclamarle que funcione. En algùn momento deberíamos hacer un QUE SE VAYAN TODOS! del poder judicial.