Soy mano

Final y principio de año, Mundial y otras yerbas

sábado, 31 de diciembre de 2022 · 08:38

Por Graciela Labale
Qué año amigas y amigos lectores de nuestra querida columna que dicho sea de paso, en el 2023, cumplirá 20 temporadas!!! Sí 20 años de contar historias, sentires, pesadumbre y ternura.

Para mí, en lo personal, el mejor año de todos. A pesar de la inflación que me dejó arañando la línea de pobreza y que gracias a mis hijos, que no me sueltan la mano, no caigo, el atropello del dólar, las irreparables pérdidas de seres irreemplazables aunque no sean del entorno cercano, el dolor ajeno que duele como propio, digo que el 2022 fue el mejor porque me convertí en la abuela de Antonia y ya nada es igual con su presencia, con su mirada y esa sonrisa pintada todo el tiempo. Soy feliz por encima de cualquier contingencia. Gracias Vida!

Y como si esto fuera poco, somos campeones mundiales de fútbol para alegría de tantos, sin grietas ni diferencias. Soy futbolera, por historia. Tuve la oportunidad de pisar estadios desde muy pequeña. Mi viejo, bohemio de ley, me llevaba a la cancha de Atlanta y me hacía repetir la formación de turno. Rocha, Clariá, Bettinotti y Griguol son algunos nombres de entonces que recuerdo. Pero la pulseada la ganó el tío Jorge que me acarreaba al Gasómetro y me hacía sentir poderosa subiéndome a los tablones más altos de Boedo, por eso soy de San Lorenzo, cuerva por siempre. Después “me” llegaron los mundiales, el primero que recuerdo es el del 66 en Inglaterra, con poco menos de 16 años y escuchando la radio, oigo que el “Rata” Rattín había sido expulsado y que sentado en la alfombra de la reina se quitó los botines después de estrujar una bandera de córner. No me digas por qué, no lo sabía en aquel momento, pero disfruté esa “irreverencia” que quedó grabada en mi memoria. “Bárbaros” dijo la prensa del Imperio, hablando de los jugadores de nuestro equipo.

Después algunos mundiales de los que no tengo demasiados recuerdos, hasta el del 78 donde el dolor y la bronca igualaron o superaron la alegría del campeonato ganado entre muchas penas y una sola gloria. De ése, rescato al “Loco” Houseman quien nunca renegó de sus orígenes de potrero, al “Matador” Kempes con sus goles y al holandés Cruyff que parece que no quiso venir a la Argentina a sabiendas de que aquí corrían ríos de sangre. Hasta llegar al del 86, con la mano y el pie de Dios y la alegría que obviamente no era ni es solo brasilera. Diego y su troupe nos llevaron a lo más alto. Y tuvieron que pasar 36 años, en los que transité casi todo lo que le puede transitar a un ser humano, para volver al triunfo. Como tantos, en ese tiempo, gané y perdí. Así en la vida como en el fútbol.

Ahora son tiempos de la Scaloneta, nos volvimos a ilusionar y lo conseguimos. Somos Campeones del Mundo otra vez! Con el Lio Messi y su ballet nos emocionamos, lloramos, gritamos, bailamos y cantamos junto al “noble, el villano, el prohombre y el gusano, sin importarnos la facha”.

A pesar de las dificultades, cada uno sabe dónde le aprieta el zapato, seguro que brindaremos y despediremos este 2022 con la sonrisa pintada que nos dejaron los “Muchachos”. Salute queridos lectores y abracémonos fuerte para que este 2023 sepa que no le tenemos miedo.

Comentarios