Correo de lectores

martes, 27 de diciembre de 2022 · 08:14
El Pellegrini es nuestra familia

Sr. Director:

(En respuesta a un lector) Estimado señor, fui interno del ICP entre los años 1972 y 1977, año en que egresé con el título de Técnico Mecánico. Regresé al Pellegrini el viernes 2 de abril de 1982 para desempeñarme como docente de Metalurgia, ya con el título de Profesor en Disciplinas Industriales.

Conocí a Hugo Molina, papá de Nahuel Molina, que actualmente vive en Río Tercero, Córdoba. Hace años que seguimos la trayectoria profesional de Nahuel, y como hermanos, nos alegramos y compartimos de sus logros. Hace algunos años escribí lo siguiente, quizás, luego de su lectura pueda usted comprender por qué sentimos como propios los logros de algunos de nuestros hijos e hijas: El Pellegrini es nuestra familia...

Si a usted le cuentan sobre una escuela en la que jóvenes huérfanos, pobres, desamparados y con más hambre de formación y educación de excelencia que de alimentos; sin que se lo nombren, usted, con certeza, pensará en el Instituto Carlos Pellegrini de Pilar.

Si a usted le dicen que los terrenos del Instituto Carlos Pellegrini ocupan un poquito más de setenta manzanas.

Si le dicen que se formaban los mejores Agro-Técnicos, Peritos Mercantiles y Técnicos Mecánicos de Pilar y alrededores; que a su sólida formación profesional le correspondía una formación integral, que incluía una preparación deportiva y de alta competencia que hacía difícil competir con ellos.

Si le cuentan que era una gran familia que incluía a todos los relacionados, directa o indirectamente, con el Carlos Pellegrini.

Si le dicen que esta escuela contaba con excelentes y amplias instalaciones, que tenía vehículos propios con sus choferes, que nos permitían conocer el país, sus museos, teatros y parques nacionales.

Si su familia es nativa o hace años está en Pilar, tendrán miles de anécdotas de las que, seguramente muchos fueron testigos.

Si te cuentan de los “Fantasmas del Pellegrini” primero pensarás en el libro de Manuel Vázquez; luego se te caerá una lágrima por el “Viejo Fermín”…

Si te cuentan de “El Rechifle” pensarás en el “Almacén de los Sosa”; a continuación recordarás a Jesús Marino Camino, a Carlitos Armas, a “La vieja Vidal”, a Mirta y Mabel Sosa y a tantos otros; y alguno te contará la historia de una prohibición y a los pibes sentados en la cancha y a un Director que se va y el triunfo de los muchachos en épocas de represión.

Si te dicen que en el Pellegrini no existía la política; no te contaron que muchos pibes te caminaban por la Ruta 25, del Pellegrini hasta la estación de Pilar para asistir a cuanto acto político se pudiera a fines del ’72 hasta las elecciones del ’73, que asistimos al acto de asunción del “Tío Cámpora”, que estuvimos en La Plaza el día de la división, muchos en la columna de “los imberbes”; que veíamos en los altillos las películas del Grupo Cine Liberación; que padecimos el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que también nos despertamos en la madrugada del 20 de agosto de 1976 por los movimientos de una explosión en Fátima; que sufrimos por nuestros desaparecidos y nuestros muertos. Que las discusiones políticas entre peronistas, radicales, socialistas, comunistas y anarquistas (no recuerdo si había liberales, pero en el Pilar del ´73 llega a la intendencia Beto Ponce de León de la mano de la Nueva Fuerza) eran para alquilar balcones y encarnizadas, sin embargo eso no impedía que nos sentáramos para comer en la misma mesa y compartir la vida cotidiana y, si era necesario, acompañarnos a uno u otro acto. El Pellegrini es nuestra familia…

Osvaldo Torres.


 

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