Soy mano

Independencia

domingo, 11 de julio de 2021 · 00:04


Por Chino Méndez

Para cuando se haya publicado esta columna, ya habrá pasado el Día de la Independencia. La libertad de actuar y decidir sin la supervisión extranjera fue declarada, sin unidad territorial, en este suelo hace poco más de 200 años. Juventud celeste y blanca, que aún peregrina por la historia en pantalón corto, incluso en harapos por determinados procesos dolorosos. País independiente con himno, bandera, límite territorial y selección de fútbol, pero que ha encontrado en las mezquindades de los verdaderos poderosos, el modo de morder seguido la banquina, bajo la tutela de las grandes potencias. La economía siempre sujeta al verde yankee que hoy, desde Wall Street, cotiza hasta nuestros recursos naturales.

Al mismo tiempo, para complacer a grandes inversores cometemos la brutalidad de envenenar ríos y abrirle mineras al cielo. A la par, la Patria sojera y terrateniente se devora los bosques y destruye la tierra y cuando a cambio se le intenta exigir un tributo más justo y solidario, desde luego, queman los campos y cortan rutas. Independientes de administrar miserias y mezquindades propias bajo el gran ojo del FMI, que cobrará a costa de la indigencia los billetes enviados al nene bien y perverso, el ex cartero.

Libres de morirnos de indignación cuando un pobre cobra un plan o un trabajador lucha por sus derechos. Presos de la casi nula empatía ante un niño que deambula por la avenida consumiendo paco. Esclavos de la opinión de un periódico alemán o un locutor inglés.

Emancipados, pedimos justicia sin conocer los nombres y apellidos de los jueces que, por ejemplo, liberan a violadores o persiguen con causas irrisorias a los verdaderos representantes de las mayorías.

La autonomía de votar muchas veces a personajes que sólo van a calentar el culo en una silla y a recibir sobres bajo la mesa en lugar de legislar para el pueblo.

Sueltos de cuerpo a la hora de criticar al único tipo que nos unió a todos con un diez en la espalda.

Pero la puta madre, también somos los que fabricamos vacunas y perseguimos la igualdad de oportunidades y los que tarareamos chacareras y chamamecitos. También somos los que, unidos por el espanto, dijimos y decimos Nunca Más. También somos los que seguimos declarándole a la libertad nuestra independencia, con el mismo anhelo con el que se declara un niño a su primer amor. Los que luchan por la identidad sin tabúes ni caretaje. Los que deberemos seguir fortaleciendo aquello que comenzó hace, apenas, 200 años. Incansables luchadores por el derecho al pan, casa y trabajo para todos. 

Que la independencia deje de ser grave o llana y sea urgente y altiva. Y definitivamente nuestra.
 

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