Opinión

Ley de Identidad de Género

domingo, 16 de mayo de 2021 · 08:29

Andrea J. Carpaneto
Psicóloga UBA

“Se cumplen 9 años de la Ley de Identidad de Género y cuando salió ni siquiera me animaba a ser yo, la ley me ayudó a ver que no tenía nada de malo ser trans, me permitió acceder a hormonas, tener mi identidad en el DNI y sentirme mejor conmigo, la ley me salvó la vida”. Nash.

En el año 2010, se presenta en nuestro país el Proyecto de Ley de Identidad de Género (N° 26743) aprobada en 2012 por la Cámara de Senadores (*). Hay que destacar que es una ley de avanzada, cubre todas las necesidades de las personas trans.

En octubre de 2013, con la correspondiente ayuda política, el acompañamiento profesional y la perseverancia familiar, se logra el primer DNI de una niña trans en nuestro país.

Para Valeria Paván (2018), “mirar y escuchar configuran formas de ver y estar en el mundo y están vinculados a la política. Prestar el oído tiene un contenido político que pone en tensión los decires de las representaciones tradicionales e históricas que sobre el sexo y el género se fueron construyendo”.

Poner en tensión una ley de la cultura en la que vivimos y sobre la cual construimos subjetividad, es un trabajo arduo que supone sin dudas romper con muchos preconceptos, muchos de ellos naturalizados.

El destino no está escrito y la identidad trasciende los límites de la biología, el sexo y el género. Es necesario estructurar otro tipo de escucha diferente a la patologizadora. Creo que se trata de deconstruirnos para así poder alojar las nuevas subjetividades de la época. Al igual que el nuevo lenguaje inclusivo que imponen lxs más jóvenes. Este lenguaje se debate en España y Francia, también allí lxs que lo inician son lxs jóvenes. El lenguaje está en permanente movimiento, solo nos queda acompañar estos cambios.

Según Judith Butler, en su texto de 2004, “Deshacer el género”, “se trata de superar los efectos patologizadores derivados de los diagnósticos del trastorno de identidad de género, y pensar en formas de autonomía que requieren un sostén social (y legal) y protección, y que por tanto ejercen una transformación de las normas que nos gobiernan y distribuyen diferencialmente las cuestiones relativas al género”.

Entendiendo a las personas “trans” como personas comprometidas con una práctica de autodeterminación, personas que ejercen su autonomía. Mientras por otra parte, el diagnóstico continúa valorándose en su utilidad porque proporciona una forma económica (cobertura de las obras sociales) de realizar la transición, permitiendo el acceso a tratamientos habilitados por la ley a los que de otra manera un gran número de personas de bajos recursos económicos, no tendrían jamás acceso. Es de destacar, con enorme admiración, la larga lucha del colectivo LGBTIQ+ en todo este proceso, a fin de visibilizar las diversidades y su lucha por una inclusión social, por el respeto de la sociedad.

Entre otras luchas que vienen reclamando esta la implementación de la Ley de Cupo Laboral Travesti-Trans. Presenciamos una época donde comienzan a visibilizarse las nuevas identidades. Lxs profesionales, a medida que investigamos y nos adentramos en los temas de género, descubrimos lo que nos falta por aprehender, aún quedan más caminos por recorrer en cuanto a la comprensión y abordaje del colectivo LGBTIQ+. De lo que no tenemos dudas es sobre la importancia de la inclusión y la NO discriminación. Tenemos el deber de continuar investigando para mejorar los abordajes y ofrecer mejores condiciones de asistencia a las personas de cualquier género. 
 
*Buratti, M. Silvia, Carpaneto, Andrea J. Trabajo presentado en el Congreso Mundial de Salud Mental. Buenos Aires, 2019. 
 

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