Tribuna del lector

La mala policía: siempre habrá alguien que la defienda

Por Antonio Espasa*
martes, 1 de septiembre de 2020 · 08:00

En respuesta a la Tribuna del Lector “Los jueces de la inseguridad”, columna escrita por el Dr. Marcelo Echevarría y publicada en esta misma sección en la edición del domingo pasado. 

Hay pocas profesiones en las que los empleadores defienden a sus empleados. Pero si hay una en la que eso ocurre, es la policía. Por más que efectivos policiales sean acusados de coimeros, de dejar zonas liberadas para el delito, de vender drogas, de armar causas falsas, de plantar armas, de ser responsables de trata de personas, de estar en connivencia con piratas del asfalto, de proteger y coimear a los capitalistas del juego clandestino, de arreglar con el narcotráfico, de apremios ilegales, de acribillar a balazos a autos de inocentes sin armas, de desaparición forzada de personas y de asesinatos múltiples, siempre habrá un funcionario policial que los defienda. Siempre habrá quien afirme que cumplieron con su deber y que inclusive diga que son más buenos que la perra Lassie.
La policía, en toda nuestra historia, ha sido responsable de los más aberrantes crímenes. Para no ir muy atrás en el tiempo diré que la policía fue socia de lujo, durante la última dictadura, de los militares, robando niños, torturando, asesinando y haciendo desaparecer personas.
Es una institución totalmente corrompida y no quiero decir que todos sus miembros lo sean, ya que entre tantos miles y miles, alguno honesto debe haber. Pero como cumplen órdenes, no tienen ningún problema, en alguna manifestación, de partirle la cabeza a un obrero, a un médico, a una maestra o a un jubilado.
Si en un estadio lleno de gente dijéramos levante la mano quien haya sufrido, él o su familia un delito, seguramente todos la levantarían. Si preguntáramos cuántos casos fueron esclarecidos, solo muy pocos levantarían la mano. Y si volviéramos a preguntar a cuántos le reintegraron lo sustraído, prácticamente ninguno la alzaría. 
El señor Echevarría dice que la policía trabaja “atada de pies y manos” y no parece que la tuviera muy atadas en los más de 7.000 casos de gatillo fácil y asesinatos en cárceles y comisarías, que llevaron a cabo desde el reinicio de la democracia. Ni tampoco de los 44 casos que va de la cuarentena.
Dice también que ganan poco. Eso es verdad. Ganan tan mal como la mayoría de los que trabajamos en la Argentina, pero tienen otros beneficios ya que ni pagan la pizza que consumen y además, pase lo que pase, tienen el sueldo asegurado. En esta cuarentena, la mayoría de los argentinos vimos recortados nuestros ingresos y ellos no. 
Es muy común hablar de la puerta giratoria pero no dice que las cárceles están abarrotadas de presos, superando con holgura su capacidad, y casi la mitad sin condena. Dice también que la policía se cuida de no rasguñar a un delincuente, pero a miles y sin ser delincuentes, los ahorcan, los asfixian, los acribillan y los tiran por barrancos y pantanos.
Por ejemplo, a mi señora Sonia Colman, mientras trabajaba, un oficial, en Del Viso le impactó un disparo en el corazón, y seguramente dentro de poco se sabrá que a Facundo le hicieron algo más que un rasguño. 
En algo coincido con el señor Echevarría, aunque tal vez por diferentes motivos: en que esta justicia es un desastre y le agrego que muchos de sus miembros también están corrompidos hasta la médula.
Sin ir más lejos, la semana pasada fue detenido el fiscal de causas complejas de San Isidro, Claudio Scapolán, junto a dos secretarios del Juzgado de los Tribunales de San Isidro, y una docena de policías que están presos por integrar una banda criminal que entre otros menesteres, se encargaba de robarles las drogas a los narcos para comercializarla ellos.
El fiscal Scapolán está por el momento libre porque tiene fueros y es el mismo que nos tocó en el juicio por el asesinato de Sonia y que no acompañó a la querella. Inclusive al voto de uno de los jueces de Casación que pidió acusar por homicidio calificado agravado por el abuso policial, acusando solo por homicidio simple y pidiendo una condena mínima. 
Para finalizar quiero dejar en claro que estoy en contra de que un lumpen desclasado nos robé en dos minutos lo que tanto esfuerzo nos costó. Hay que perseguirlos, atraparlos, juzgarlos y si corresponde, condenarlos, pero esto la policía solo lo hace con algunos de los que no arreglan, con lo que arreglan ya vemos qué pasa. 
Y dejo una pregunta tal vez para otra nota ¿Por qué en un país tan rico como Argentina, hay tanta desigualdad, tanta miseria y tanta marginalidad que sin lugar a dudas favorece a la delincuencia.               

*Vecino de Pilar. 
  

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