Enfoque

Cuando una serie se parece a la literatura

Por Hernán Deluca
sábado, 22 de agosto de 2020 · 08:32

Soy lento para las series. Cuando todo el mundo ya las vio, ahí arranco. Eso no es un problema porque, están ahí, servidas en la mesa. Además, en Trucholandia, todo se encuentra. El tema es terminarlas. Me cuesta muchísimo. Poseo un vago sentido de la continuidad, el que me lleva a perderme, a no entender subtramas. Soy un mal espectador y eso se debe a que pertenezco al equipo de las películas.
Sin embargo, tengo otro comportamiento ante el formato fragmentado. Cuando una serie me gusta mucho, pero mucho, la estiro. Pateo la visualización del siguiente capítulo días, semanas. Me encariño tanto con los personajes, con la fotografía, con la música, con los guiones que me gustaría que sean eternas. Que estén siempre ahí. Como los amigos.
¿Muchas veces me pasó esto? Para nada. ¿Tres? Repaso. “True Detective”, primera temporada… “Mad Men”, la que me niego a terminar… “After Life” … Cuesta encontrarlas.
Volvió a pasarme. Me enfrenté a una historia que me salvó las horas. Que me permitió, en esta tragedia, escapar. ¿Adonde? A la nieve, al humor negro, a los mejores villanos de la pantalla chica, al crimen imperfecto. A los giros interminables. A los planos pensados. A un seleccionado de grandes actores y actrices. A platos voladores iluminando la sangre.
A la simpleza frente a la crueldad del mundo.
“Fargo”, en sus primeras tres temporadas, es mucho más que una cita al film de los enormes Hermanos Coen. La serie tiene vida propia. Ambiciosa, va mucho más allá. Cada capítulo posee un momento que dialoga con el universo de los autores. Hay que decirlo, no abunda tanta inteligencia al servicio del entretenimiento.
Cuando una serie me deja así, manija, la experiencia se parece a la literatura. ¿A cualquiera? No. A la mejor literatura.
 

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