OPINIÓN

La violencia en los noviazgos sigue en la cuarentena

domingo, 2 de agosto de 2020 · 00:00

 

Por Andrea J. Carpaneto

Los vínculos sentimentales entre los/as/es adolescentes, presentan cambios. La denominación de cada etapa de una relación cambia según la época. Pasa de “gustarse”, “estar en algo”, “darse” a “estar de novios”. Lo cual implica una relación que se da en un lapso más o menos prolongado. La denominación pudo haber cambiado, pero la violencia y la necesidad del control de los varones hacia las mujeres siguen vigentes. Recientemente, se difundieron en las redes videos de varones haciendo alarde de sus violentas conquistas machistas. Estas situaciones dejan en evidencia lo mucho que queda por hacer para derrumbar los estereotipos de género patriarcales que aún imperan.
Las redes sociales representan hoy una nueva forma de control de los varones hacia las mujeres en el proceso de conocerse. Algunas acciones de ellos pueden encender el alerta.  El “stalkeo” es una práctica común, pero su definición implica algo más grave que la expresión risueña. Un stalker es una persona que vigila o espía a otra, y en estos tiempos, la manera más fácil de hacerlo es en las redes sociales. Se los llama los observadores silenciosos o fantasmas. Esto encubre a la persona que hay detrás. Por eso, si alguien quiere conocerte, debe pedirte permiso para ver tus fotos de Instagram, Facebook o WhatsApp. Recién después de una respuesta afirmativa, debería empezar el chateo.
Si ya comenzaste a intercambiar mensajes con un chico con el que tuviste coincidencias, es importante estar atenta a sus preguntas acerca de tu perfil en la red.  “¿Quién es ese que te sigue?”, “¿por qué siempre te likea?”. Son preguntas innecesarias, si recién empezó a conocerte. Nadie puede, ni debe inmiscuirse en tus redes. Tampoco es necesario que te pregunte por qué seguís a alguien. Si estas preguntas se reiteran, son formas solapadas de control.
Otros puntos importantes a tener en cuenta son la insistencia en pedir fotos. Con tus imágenes circulando pueden complicarse mucho más las cosas. Especialmente si son muy íntimas.
Aunque estas sean obviedades, me parece importante recordarlas y repetirlas: cuando una persona envía fotos por internet (WhatsApp, Instagram, etc.)  esas imágenes ya no le pertenecen. Cualquiera puede utilizarlas. Es importante saberlo para que no envíes fotos que comprometan tu intimidad.
Otros signos de un posible vínculo violento son las frases del estilo: “solo te quiero para mí”, “serás mía y de nadie más”, “no salgas con tus amigas, quédate conmigo”, “sin vos, no soy nadie”.
En las relaciones de les adolescentes existe la violencia. Son los noviazgos violentos. Lo importante es identificar rápidamente cuando estás ante una persona violenta y poder pedir ayuda para alejarte de ese vínculo. A menos que la persona adolescente reconozca este problema, y busque ayuda de un profesional especializado en la temática. De no ser así, es mejor la distancia. Nadie se recupera del ejercicio de la violencia solo. El cambio de conducta es posible, pero cuanto antes se solicite ayuda profesional, mejor será el diagnóstico y la posibilidad de modificar las conductas violentas. 
Las relaciones en la adolescencia tienen que ser de respeto mutuo, esto es, cada cual mantiene su espacio privado con sus amigues. Todos los acercamientos afectivos deben ser de acuerdo mutuo. El amor no lastima, no hace sufrir. El amor debe ser alegría, felicidad y respeto.  

* Psicóloga U.B.A.

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