OPINIÓN

Deconstrucción femenina: las tareas del hogar en la cuarentena

Por Andrea J. Carpaneto*
viernes, 26 de junio de 2020 · 08:02

-Mamá, ¿qué cocinás?
-Fideos para tu papá…
-¿Y yo qué voy a comer?
-Para vos estoy haciendo ravioles. Termino de planchar y les sirvo.

(Diálogo entre madre e hija, hace pocos días, en plena cuarentena).

Cosas que antes eran obvias, ya no lo son. Las mujeres deberíamos preguntarnos por qué a la hora de la comida los niños/as recurren a sus madres para alimentarse. Quisiera hacer una salvedad, aquí hablo de familias tradicionales madre/padre, aunque lo mismo se repite en familias con dos mamás o dos papás. En cualquier caso, es evidente que en las conformaciones de familia hay un miembro que es el que alimenta y los/as demás comen. En nuestra cultura patriarcal, el rol de dar alimento está asignado exclusivamente a las mujeres. Lo mismo ocurre con las actividades de higiene en la vivienda familiar. Y con la organización escolar de los niños/as. Y con las tareas que les encargan desde la escuela. Aunque en este último caso algunos padres son colaborativos, la división pasa por el tipo de materia: en general, las mujeres se ocupan de las materias humanísticas y los varones, de las vinculadas a las ciencias duras. Pero más allá de esto, la cultura patriarcal la reproducimos entre todas/os.
Por eso es que la deconstrucción también es para las mujeres. El cambio de paradigma no es exclusivo de los varones. Nosotras debemos deconstruir el rol que nos asignaron. Que no es otra cosa que una sobrecarga de trabajos en el hogar, no remunerado; y el trabajo afuera, que sí, es remunerado. Sobrecarga que muchas veces nosotras mismas propiciamos.
Un ejemplo: cuando una mujer le dice a su compañero: “dejá, dejame a mí”, y se pone a hacer la tarea que él había empezado, está dando varios mensajes. Primero, está diciendo “dejá que yo lo hago mejor y más rápido” (cosa que es efectivamente así); segundo, está haciendo que el varón “se crea” que definitivamente no ha nacido para lavar platos, cocinar, pasar el trapo, etc. De esta manera, no se permiten el tiempo necesario a los varones para que ellos también aprendan a hacerlas “bien y rápido”. La mujer debe entender que el tiempo que demore hoy su pareja, le será muy útil en el futuro cercano (la segunda vez que él lave los platos, lo hará mucho mejor que la primera). Ejemplos como estos se encuentran a montones en la cotidianidad de los hogares. Solo permítanse verlos.
Se complica un poco más en los hogares donde hay niños y/o niñas, en estos meses de cuarentena. El trabajo “en línea” requiere más horas y un espacio propio dentro de la casa. Es una situación muy compleja, con un alto componente de estrés para la mujer. Lo que de continuar, podría producir un stress crónico, de difícil remisión a corto plazo. Haciendo un breve rastreo de cómo sobrellevan las mujeres la cuarentena, se advierte que hacen toda clase de actividades desde que se levantan, muy temprano, hasta altas horas de la noche. Al final del día, se dan cuenta de que no tuvieron ni un momento para ellas mismas.
Esta es, una más, de las formas de violencia invisible hacia las mujeres en la cultura patriarcal recrudecida en la cuarentena. 
Un especial saludo a mis queridas amigas. ¡Gracias por el material!

*Psicóloga- U.B.A.
 

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