OPINIÓN

Dios nos invita a vivir una Navidad en serio

miércoles, 23 de diciembre de 2020 · 07:20

Por párroco Jorge Ritacco


En este año tan distinto y difícil, se me ocurre aquello de darnos cuenta de que la Navidad, como dice el Papa Francisco, no es un tiempo de espectáculos o de alegrías exteriores. Si hacemos una encuesta y le preguntamos a la gente: ¿Por qué festeja la Navidad? seguramente nos dirán porque es lindo encontrarnos, porque es lindo estar cerca, porque no nos vemos nunca y nos vemos en esta fecha… se reúne toda la familia. Son todas cosas muy hermosas que a veces sí son frutos de la Navidad. 
Pero fíjense que en estos días vamos a leer aquel pasaje del profeta Isaías que decía “cuando nazca el redentor, el salvador habrá tanta alegría y tanta paz, que el león paseará con la gacela. El niño meterá la mano en la cueva del escorpión, la víbora no le hará daño”. Es cierto, ante la ternura del niño que nace nos pone el corazón más sensible, más romántico, con más ganas de ser bueno. Pero a mí me parece que eso se nos acaba rápidamente porque era meramente una cuestión exterior y por eso muchas veces comemos juntos, tomamos, festejamos, brindamos a medianoche. En realidad, todo eso este año no lo vamos a poder hacer por protocolo y, de hecho, hoy por hoy, las autoridades están preocupadas por el rebrote. 
A todos nos duele un poco, pero por otro lado yo pienso; ¿Qué querrá Dios de todo esto? Y está bueno porque nos invita a vivir una Navidad en serio, a enfocar la Navidad en el verdadero sentido. Porque convengamos que en eso somos un poco hipócritas; vamos a festejar tanto la Navidad, el Nacimiento de Jesús, Dios que se hace hombre, María que le dice que sí a Dios y da a luz a su hijo y a los cuatro días vamos a discutir si matamos o no matamos a un niño, si abortamos o no abortamos a un niño. La misma gente que festeja la Navidad, grita en contra de la Iglesia y de Jesús, matando a un niño. Los otros días también festejamos, en 4 días estuvo el país parado sin trabajar porque era 8 de diciembre; y quizás pocos sabían por qué; pero bueno, era la Fiesta de la Virgen y en realidad al día siguiente fuimos a discutir al Congreso “si vida sí o si vida no”. 
Entonces yo creo que Dios nos invita a vivir una Navidad en serio, no una Navidad de un caballero de barba blanca que viene en un trineo, sino en una Navidad de un Jesús pobre y humilde que nace en el portal de Belén. El Portal de Belén no es el lugar más lindo, no es la clínica más auspiciosa donde María pueda ir a dar a luz a su hijo, menos al Hijo de Dios, pero Jesús nace en esos lugares, en los lugares pobres y despreciados para mostrarnos que allí es donde el hombre se encuentra con Dios. Que lo único que tiene el Hombre es a Dios y en estos días leíamos que José le va a poner Emanuel, es decir, “Dios con nosotros”.
Yo creo que el mejor regalo que nos podemos llevar es a Jesús mismo, que es lo que Dios nos quiere regalar en la Navidad. Entonces me parece que lo que no quisimos aceptar de corazón por propia voluntad o por propia decisión, lo vamos a tener que aceptar por pandemia. Los protocolos de pandemia. Porque ya no vamos a tener ni los regalos, ni los encuentros ni toda la familia junta, si no que vamos a poder mirar el pesebre. El gran regalo de la Navidad es Dios con Nosotros. Porque es triste lo que dice San Juan en el prólogo (Del Evangelio) “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron” pero a los que lo recibieron les dio una gracia muy grande ser parte de la familia de Dios, ser hijos de Dios. La invitación de esta Navidad es muy linda porque ya no nos invita a mirarnos de qué vamos a comer, qué vamos a regalar, a quién vamos a invitar sino a mirar quién está en el pesebre y no olvidarnos que está Jesús. Y pedirle a Jesús que él ama tanto nuestra humanidad, que nos enseñe el camino a nosotros para encontrarnos con él y aprendamos de su dignidad. Él se hizo hombre para mostrarnos por dónde tenemos que caminar y cómo debemos caminar y cada uno verá. 
El mejor mensaje que nos podemos llevar esta Navidad es dar gracias a Dios y agradecer a los hermanos que se dieron cuenta que no nos salvamos solos, que se pusieron al servicio de los otros en esta pandemia. También pedirle al Señor que cuando nos vayamos a dormir esa noche no nos olvidemos de llevarnos a Jesús que es el mejor regalo, el regalo de la gracia, de su presencia. José le tenía que poner Emanuel. Hacernos caer en la conciencia de que Dios está con nosotros y ahí vamos a entender la pandemia, los egoísmos humanos, las peleas políticas, sociales, económicas que generan toda esta situación y que no nos ayudan. Pedirle al Señor que nos ayude a ser un poco más humanos y que nos encontremos con él y le mostremos al mundo por donde y esa es la misión del cristiano. 
A todos les deseo feliz Navidad Y que podamos alegrarnos en serio por lo que merecemos que nos alegremos: ¡Que Dios está con nosotros! l
 

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