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Por Redacción Pilar a Diario 29 de junio de 2018 - 00:00

Maltrato en el Registro Civil de Pilar

Sr. Director:  
El martes 26 del corriente, luego de pagar los 20 pesos en el Bapro, me acerqué al Registro Civil de Pilar con el objetivo de obtener un certificado de domicilio, sin saber que me iría de allí no solo con el papel buscado, sino también con el sabor amargo de la bronca motivada por la falta de respeto y organización con la que se manejan en la mencionada institución.
El estar esperando una hora y media a que llamaran el número que me habían dado (el 64, iban por el 54), me permitió observar la poca importancia que se le da a la gente cuando la chica de mesa de entradas (la única con la que podés hablar para que te dé un número de atención o te guíe en un trámite) se fue desde 11:55 a 12:35, sin ser reemplazada por nadie, por lo que cuando volvió había unas 20 personas mirándose las caras y esperando hace rato a que siquiera les respondieran la más básica de las dudas.
Estando tanto tiempo pendiente a que una voz desde la habitación trasera del lugar dijera el número mágico, no poca fue mi sorpresa cuando escuché que una mujer llamó “67”, por lo que enseguida me acerqué a ella y le dije “yo tengo el 64” a lo cual me respondió “ah, ya te pasamos, tenés que estar atento, vas a tener que pedir otro número”. Yo, “bueno no, atendeme igual, no tengo la culpa si su sistema es una porquería y no se escucha lo que llaman”. Silvia (la mujer en cuestión) “no, no te voy atender, 67”.
Acto seguido, un chico que también esperaba me dijo “te re forreó” y pedí el libro de quejas, que casualmente nadie lo tenía. Pero la señorita de mesa de entradas tuvo la amabilidad de revisar los números y darse cuenta que habían cometido un error y me tocaba a mí.
Me atendió otra chica, sin mediar palabras, para completar el sencillo (o así lo creía) trámite y antes de irme por supuesto le pregunté el nombre a la maleducada Silvia que nunca se disculpó.
Personas como Silvia, prepotentes y maleducadas, no deberían atender al público y menos en el Estado, que se supone está para resolvernos los problemas y no para generarnos malestar, y menos aun no debería atender en un registro civil ya de por sí defectuoso, que es un barril de pólvora esperando una chispa que haga estallar la bronca de la gente cansada del ninguneo y malos tratos.
Es de destacar que en definitiva me negaron el libro de quejas.
He aquí mi descargo, que espero sirva de llamado de atención a quienes son responsables de los recursos humanos del Estado. Saludos.

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