Correo de lectores

Por Redacción Pilar a Diario 9 de marzo de 2018 - 00:00

Todo en la justa medida, por favor

Sr. Director: 
Me gusta tener criterio sobre los acontecimientos, las verdades y las mentiras.
Todas las mujeres nacen libres, eligen estudios libremente, se emparejan también según sus gustos y pueden elegir. Incluso algunas, las menos, consiguen puestos claves sin necesidad de estudiar y solo por acostarse con tal o cual, no hace falta que de ejemplos, solo enciendan la televisión.
En lo personal no comparo ese tipo de mujeres con las verdaderas, con las luchadoras, con las que van por lo suyo por la vida sin utilizar a nadie para lograr lo que logran mediante su inteligencia, que está comprobado, es mayor que la de la gran mayoría de los hombres.
Al momento de elegir pareja, saben muy bien si van a hacer de amas de casa o trabajar. Pueden elegir si tener hijos o no, si ser madres a tiempo completo o parcial, pueden votar por dios o el demonio, al igual que los hombres.
Desde hace un tiempo incluso toman la iniciativa si les gusta alguien y está comprobado que consiguen trabajo con mayor facilidad que los hombres.
En definitiva: disfrutamos una sociedad donde, salvo excepciones, muchas excepciones, la mujer tiene toda la libertad para estudiar -estadísticamente son más las mujeres que estudian que los hombres-, hacer el deporte que mejor les vaya, enamorarse de un maltratador y en todo caso al primer mal gesto de su pareja mandarlo al carajo... cuando corresponda, no años después como viene sucediendo.
Quitarle la vida a alguien premeditadamente se llama homicidio aunque si se trata de una mujer lo llamen femicidio, el castigo debe ser igual, esto tiene que terminar, no puede ser una lucha de sexos, no nos confundan y señalen a un enemigo equivocado. No es el hombre su enemigo, o en todo caso no todos los hombres. El nacer hombres no nos convierte en maltratadores, violentos, abusadores, secuestradores y demás bajezas.
No quiero más mujeres muertas de forma violenta o secuestradas como tampoco quiero eso para los hombres, debemos de poner la estadística en su justo lugar para callar bocas envenenadas.
Bueno señoras disfruten el día pero no permitan que ese movimiento cada vez más poderoso y tan idéntico al machismo las confunda, de ser así el próximo Día del Padre, no feliciten a ese subproducto de heteropatriarcado que debería estar en la cárcel, denúncienlo.

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