Comprar o vender un vehículo suele ser motivo de festejo. Es una transacción que moviliza y entusiasma, sobre todo a quienes somos ajenos al negocio del automotor y vendemos o compramos un auto muy de vez en cuando (casi nunca, diría).
Comprar o vender un vehículo suele ser motivo de festejo. Es una transacción que moviliza y entusiasma, sobre todo a quienes somos ajenos al negocio del automotor y vendemos o compramos un auto muy de vez en cuando (casi nunca, diría).
Para la mayoría de los mortales, vender un vehículo supone acondicionarlo, mantenerlo medianamente limpio, publicarlo, responder consultas, coordinar y recibir visitas hasta que, finalmente, alguien decide comprar ese usado. Puño apretado.
Quienes encaran la compra de un vehículo usado viven un proceso similar, igual de laborioso. Usualmente, los instantes previos a la compra/venta son de mucha ansiedad y nerviosismo, por la cantidad de dinero que se maneja y porque estamos a punto de hacer material eso que demandó tanto esfuerzo y horas de trabajo. Al final, la sensación es la misma: puño apretado y mensajes de felicitaciones.
La contracara de este instante de satisfacción es lo que vendrá después: los trámites en el registro del automotor de Pilar, en una oficina atestada de gente. Una simple diligencia demoró hasta 4 horas. Sí, toda la mañana para completar un par de formularios y hacerse de la documentación necesaria para cada caso.
En la jornada que motivó esta columna (el viernes 16 de este
mes), la oficina 115 del edificio de los Bomberos colapsó hasta llegar a un
punto de hacinamiento y no hay quien guíe a los usuarios antes de realizar sus
consultas. No se trata de apuntar contra las personas que trabajan en el
registro y que atienden, pacientemente y sin descanso, durante toda la mañana.
El promedio de espera para cualquier trámite supera ampliamente las dos horas.
Nada que envidiarle al Banco Provincia (ver nota relacionada). Resulta tan
irrisorio que hasta podría funcionar como circuito turístico alternativo, algo tan
de moda en estos tiempos: "Venga a Pilar.
Viva la experiencia del pilerense promedio y espere en oficinas públicas, dos,
tres y ¡hasta cuatro horas! Luego, si le queda tiempo, puede tomar mate al
costado de la Panamericana”.
Se entiende que Pilar es una de las ciudades de mayor crecimiento demográfico, pero la mayoría de los servicios corren muy desde atrás para tratar de cubrir la demanda y, mientras tanto, lo padecemos los usuarios.
Aclaración y corrección:
En la primera versión de esta nota se mencionó a la oficina 116/117 del edificio de los Bomberos (Tucumán 501), donde funciona el registro Pilar Nº1. Vale aclarar que esta dependencia no se ajusta a los contratiempos descritos con anterioridad. También cabe señalar que, desde esta semana, los certificados 08 y otros trámites engorrosos se pueden realizar por internet. El Registro Nacional del Automotor también dispone de un sistema de turnos online que permite agilizar las diligencias y apunta a eliminar las interminables esperas.
Escrito por Fernando Morales
