Inseguridad y la justicia blanda
Sr. Director:
En la madrugada del viernes pasado, en la calle Fulco del centro de Derqui (frente a la Unidad Sanitaria de esa localidad) un sujeto intentó forzar la puerta del domicilio de una propiedad en la que en ese momento una mujer se encontraba sola. Ella escuchó claramente cómo intentaban forzar la puerta posterior de su domicilio y a los gritos logró que el delincuente se diera a la fuga saltando por la pared medianera que da a una obra en construcción lindera.
Alertada la policía, encontró en la construcción al malviviente, quien fue perfectamente identificado junto al sereno del lugar; ambos estaban en la planta superior moviéndose con linternas intentando disimular el hecho. Es necesario dejar bien en claro que el "cuidador” en este caso ofició de "entregador” de los movimientos de la cuadra, un sujeto tan despreciable y cobarde como el que intentó allanar la propiedad.
Lo notable y motiva este correo es que habiéndose identificado y detenido al delincuente y habiéndose realizado el papeleo pertinente en la fiscalía de Pilar, el sujeto apresado, mayor de edad, fue puesto en libertad casi inmediatamente y el cómplice del malviviente sigue en su puesto de trabajo como si nada hubiera ocurrido.
La dueña de la obra en construcción, conocida vecina y comerciante de Derqui, fue contactada por el propietario del inmueble perpetrado y puesta en autos de la calidad de parias sociales que trabajan para ella, y la respuesta fue que no tenía nada que ver, que ella le pagaba al constructor, "una excelente persona”.
Todos los días leemos sobre los reclamos de los vecinos por la inseguridad cada vez más alarmante en todo el distrito y escuchamos desde el Municipio lo "mucho” que se está haciendo. Sin embargo el problema sigue creciendo.
En este caso hoy podríamos estar leyendo un titular en este mismo diario sobre un nuevo asesinato, robo o violación. La suerte quiso que no fuera así pero no nos equivoquemos, las intenciones de quien irrumpe en una propiedad amparado en las sombras y ayudado por un secuaz no dan lugar a ningún tipo de delicadeza o blandura desde la justicia. Que no haya sucedido nada no hace desaparecer el delito, a menos que usted, estimado lector, tenga como hobby entrar en propiedades ajenas por la noche.
Si queremos salir adelante como sociedad, estas lacras deben ser juzgadas como se merecen. Tiene que acabarse con la mano blanda en donde lo penado por la ley, a fuerza de costumbre, pareciera ser inimputable. Cosas como fumar marihuana o tomar alcohol en la vía pública son delitos y ¿Qué se hace? Nada. ¿Debe el ciudadano tomar la justicia por mano propia pasando así a la ilegalidad también? Por supuesto que no, pero dejemos de una vez por toda esta actitud pasiva de corderos que solo saltan ante un asesinato o violación. No hay que esperar que suceda algo malo para prevenir, esa es una función clara de la policía, prevenir y actuar en consecuencia ante la evidencia. No se deben tomar con liviandad estos hechos ni esperar que ocurra lo peor. La sociedad debe tomar conciencia que no basta con exigir seguridad y sentarse a esperar, porque la seguridad es un derecho de todos que hace a la calidad de vida. La inversión en seguridad es enorme según nos cuentan, pero, ¿De qué sirve si ante las pruebas de un hecho concreto se procede livianamente?
Señores políticos, dejen de llenarse la boca haciendo campaña mentirosa y sonriendo para las fotitos de eventos que no le cambian la vida a nadie, dejen de mirarse el ombligo y empiecen a trabajar en serio! Seguridad, educación, sanidad, cultura. No son solo palabras de campaña, son áreas totalmente descuidadas que merecen urgente atención.