CORREO DE LECTORES

11 de marzo de 2016 - 00:00

Edenor, con pocas luces


Sr. Director: 
Las preocupaciones, la problemática de la sociedad actual, son muy amplias, muy variadas y muy complejas. Es obvio que los vecinos, cada uno de ellos, van a tener distintas prioridades. Pero hay un tema en donde la coincidencia es general, por lo menos entre los trabajadores y los sectores más humildes. Sin lugar a dudas, la inflación es un tema de debate diario y constante.
Si hablamos de precios, a esta altura del año, preocupan la canasta escolar y los aumentos injustificados de alimentos, entre otros problemas. Pero lo que más sorprende es lo que ocurre con las empresas de energía y su “extraña” capacidad de negociación, más allá del color político gobernante.
Durante la administración kirchnerista, a pesar de haber recibido subsidios millonarios, hoy salta a la vista que no han hecho las inversiones ni el mantenimiento necesarios. Sin el control estricto de parte del Gobierno y del ENRE, organismo político que ha demostrado ser inútil, hoy el sistema se encuentra colapsado.
También es llamativo que políticos que constantemente hacían discursos contra los monopolios, no hayan tomado medidas concretas contra Edenor. Lo que ocurrió en Pilar fue un claro ejemplo (sería muy extenso enumerar los inconvenientes que causó). En la realidad, estas empresas de energía terminan utilizando una política monopólica similar a lo que hacen las de telefonía celular.
Ahora, lamentablemente, teniendo en cuenta este espiral inflacionario, era obvio que las facturas eléctricas debían actualizarse. Muchos, usando la lógica y el sentido común creían que este proceso sería gradual. Pero ministros del gobierno macrista ya anunciaron aumentos de más del 300 %. Situación que en los hechos termina siendo como un gran premio extra para Edenor, una empresa que, como mínimo y siendo elegantes, podemos calificar como “ineficiente”.
Este no es el final de la historia, porque una vez que aumenten las tarifas comienza el efecto dominó. Allí, empresas, híper, etc., van a incrementar los precios.
Está claro que los contratos que firma el Estado se deben respetar, eso no está en discusión, pero también considero que el debate deberá tener otro eje, porque Edenor se hace cargo de los beneficios pero ignora su responsabilidad.
No hace falta ser un profesional para saber que en los contratos hay que mirar bien la letra chica, pero por sobre todas las cosas, las obligaciones. Es evidente que Edenor está incumpliendo ese contrato y en la actualidad, el Estado está en condiciones de analizar la posibilidad de anular ese convenio por incumplimiento de parte, así como ocurre en los países serios.

Mario Cáceres, DNI 17.056.915
 
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