LA COLUMNA DEL PADRE SAYU

Cambia tu destino para 2017

Por Redacción Pilar a Diario 31 de diciembre de 2016 - 00:00
Era el último día del rey y se lamentaban muchos. Porque al día siguiente lo deportarían a una isla lejana. Los animales salvajes se lo devorarían allí!
Existía una costumbre muy rara en un país. Se elegía un rey para cada año. Lo colmaba con todas las comodidades. Si bien en los primeros días el nuevo rey mostraría ciertas preocupaciones, poco a poco, en medio de la abundancia y de los placeres, no se recordaría más, sobre su destino final.
De sorpresa, un día vienen los soldados y lo apresan. Avisan al pueblo que, como es la costumbre, al día siguiente se lo llevarían a la isla lejana de terror y de muerte. El rey se lamenta… La gente se reúne y elige su nuevo rey. Así sucedería, años, tras años…
Pero una vez no hubo candidatos para ser el nuevo rey; ninguno se animaba. Pasaron días y semanas. Finalmente se presentó Raúl. Era un hombre muy sencillo, pero prudente y precavido. Asumió la responsabilidad de gobernar aquel reino.
Se comprometió a mejorar la vida de cada ciudadano. Pasados unos meses, llamó a los mejores cazadores y los envió a la isla del peligro para que mataran a los animales carnívoros. Luego convocó a los mejores hacheros y los mandó a la selva para cortar a los árboles viejos y limpiar el lugar.
Posteriormente seleccionó a los mejores agricultores y los mandó para cultivar la tierra fértil con siembra de cereales, hortalizas, árboles frutales, etc. 
Después, juntó a los mejores albañiles, carpinteros  y constructores y los envió a esta isla. Ellos construyeron nuevas casas de adobe con los árboles talados y los materiales que encontraban hicieron caminos, parques, pozos para el agua…
Todo esto pudo lo lograr porque enviaba un buen porcentaje de su sueldo a las tareas de la isla. Finalmente invitó a sus amigos para un paseo por la isla convertida en un paraíso. Les encantó el lugar y con permiso del rey, decidieron quedarse.
Le quedaba dos meses e iba a renunciar para ir a la isla. Pero la gente le insistía que cumpliera el mandato. El último día el rey iba a la isla, tranquilo y feliz porque estaba preparado…
Los Santos eran como este rey prudente: amaban a Dios y ayudaban a los necesitados. Así vivían felices y se preparaban para el destino final.
Es la realidad y depende de cada uno, como la toma.   ¿Estamos preparándonos para el año 2017? Más vale prepararse para vivir felizmente y ayudar a los demás a que también sean felices; también para la otra vida  (Mateo 6, 20). BENDECIDO AÑO 2017. 
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