Tribuna del lector

Voto universal: a 100 años de la asunción de Don Hipólito

por Néstor Rodolfo Sito

Por Redacción Pilar a Diario 8 de octubre de 2016 - 00:43
El sufragio universal, secreto y obligatorio aprobado en 1812, posibilitó la asunción limpia y clara de Hipólito Yrigoyen a la presidencia de la Nación el 12 de octubre de 1916.
La concreción valorable de la Ley llamada Sáenz Peña, que posibilitó un cambio profundo en el sistema electoral argentino, tiene antecedentes de guerras, sangre y persecuciones, a lo largo de la historia argentina.
1)El primer antecedente de voto universal, aunque posiblemente no haya sido ni secreto ni obligatorio, lo podemos encontrar en la asunción de Martín de Güemes como gobernador de la provincia de Salta en el año 1815. Como respuesta a semejante insensatez, la de ser elegido mediante el voto, el poder unitario porteño, acostumbrado a nombrar las autoridades a "dedo”, le envía el ejército bajo el mando de José Rondeau, para destituir a díscolo Martín. De este duro combate, las tropas porteñas salen perdedoras.
2)Otro antecedente, lo hallamos en un suceso no menos oculto en la historia argentina. Los Pueblos Libres del Sur deciden convocar al Congreso de Oriente, para proclamar la Primera Independencia de la Patria en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, el 29 de junio de 1915. Para elegir los representantes ante dicho congreso, las poblaciones de Las Misiones, Entre Ríos, Corrientes, Banda Oriental, Santa Fe y parte de Córdoba, utilizan por primera vez en el mundo el voto secreto y universal, participando del sufragio, criollos, extranjeros, mulatos, zambos, negros, originarios.
Teniendo una destacada actuación el cacique guaraní Andresito Guacurari, gobernador por Corrientes, en la capacitación de su gente en este innovador ensayo.
Buenos Aires, no economizó esfuerzos durante unos cinco años para aplastar a estos rebeldes del voto. Hasta al mismo San Martín se le ordena que no cruce los Andes y que marche para aplastar a los perturbadores del orden porteño.
3)Otro ejemplo valioso lo observamos con Juan Manuel de Rosas al ser impulsado, en 1835, a la gobernación de la provincia de Buenos Aires por diversos sectores de la sociedad, él responde que solo asumirá a la gobernación mediante un plebiscito. El resultado fue de unos 9.000 votos a favor y solo 4 en contra.
Este clamor participativo de los pueblos, con hechos aislados pero brutales, será perfeccionado e instituido definitivamente en las elecciones de 1916, hace 100 años, posibilitando el protagonismo de las clases medias. Hubo que esperar hasta el 17 de octubre de 1945, para que la clase obrera y otros sectores populares, entraran de lleno al escenario nacional.

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