Sr. Director:
Me dirijo a usted tenga el bien de publicar la misma, a fin de que la comunidad toda y autoridades competentes, tengan conocimiento de mi situación. Mi nombre es María Cristina Testa de 56 años, de nacionalidad uruguaya pero con más de cincuenta años en Pilar.
Quiero denunciar públicamente la usurpación de mi terreno ubicado en el barrio Los Grillos, de Pilar (superficie 855 metros cuadrados; Circunscripción VII, Sección A; Manzana 8; Parcela 21; Partida 14.712). El mismo se encuentra escriturado a mi nombre desde el año 1997.
Por problemas de salud –tengo cáncer -tuve que vender un departamento en Capital Federal para poder solventar mis gastos de medicamentos y quimioterapia. De esto ya hace varios años y fue justo el momento que dos señoras, madre e hija, directamente me usurparon mi casita y obviamente el terreno. Desde ahí ya no pude entrar más a mi casa, me decían que como yo tenía que estar más en Capital por mi enfermedad, ellas me la cuidarían y que luego se irían. Eso nunca pasó, al contrario, edificaron otra casa y hoy por hoy, ellos no quieren dar la cara, se esconden de mí y de mi familia. Y nos dicen que hagamos lo que quisiéramos, que ellos no van a salir de ahí.
De todos modos, la denuncia ya está hecha en la UFI de Pilar, pero eso lo veo muy lento. Por eso les pido a la señora gobernadora, Vidal, al intendente Ducoté y al concejal Liberé, quienes me recibieron y escucharon, pero les vuelvo a reiterar, necesito que me devuelvan mi casa, esa que compré con mi esposo con mucho sacrificio. Ustedes son mi última esperanza y a la Fiscalía le ruego que se haga eco de ésta necesidad. Tengo una hija de 24 años y –aunque ella trabaja- en pocos días, tendremos que irnos a la calle o a la plaza 12 de Octubre, simplemente porque me han usurpado mi propiedad. Pido JUSTICIA, o cargarán con el peso de la muerte, de ésta desesperada madre y ciudadana pilarense. Será Justicia. Dios los bendiga.
María Cristina Testa Tejera DNI 92.139.325
Agradecimiento
Sr. director:
A través de este medio, queremos hacer llegar nuestro agradecimiento a todo el personal del Hospital Cirilo Sanguinetti. Desde los administrativos, seguridad, camilleros, enfermeros y cuerpo médico que estuvieron presentes atendiendo las necesidades de nuestro padre y ayudándonos en todo cuanto estaba a su alcance, con una gran calidez humana, tan importante en esos momentos difíciles.
Como diría el Vasco Ipucha: ¡En la cancha se ven los pingos!
María Saffirio de Ipucha Liliana, Adalberto y Miriam