1928: Sorpresivamente, un ciclón azota Pilar, provocando numerosos daños en el pueblo. Según las crónicas de la época, el fenómeno duró entre 15 y 20 minutos, suficientes para destruir alrededor de cien casas, vidrieras y letreros. Además, gran cantidad de árboles fueron arrancados. En la estación de trenes, los postes que sostenían el hilo del telégrafo terminaron doblados en un ángulo de casi 90 grados. La ciudad quedó aislada, ya que se interrumpieron las comunicaciones telefónicas y telegráficas, y la mayoría de los heridos sufrió cortes en el cuero cabelludo y contusiones de todo tipo, a causa de los golpes recibidos por alguna chapa o trozo de mampostería.



