Una vergüenza el sistema sanitario. Mi pobre sobrino se cayó jugando y se quebró ambos brazos. Su mamá lo llevó al Hospital Pediátrico de Del Viso, donde la buena voluntad de los médicos hizo que lo entablillaran con cartones. ¡Sí cartones! No había insumos pertinentes para su tratamiento.
Lo derivaron a Pilar, Hospital Sanguinetti. Llegó a la guardia a las 7 horas y lo trasladaron a las 23 horas con bastante dolor. En el shock room, pues así se lee en la sala, el doctor hace el diagnóstico y verbaliza lisa y llanamente que nada pueden hacer por él en dicho establecimiento.
Nos volvieron a derivar a Del Viso para que nos “ubiquen en un nosocomio con el personal y los instrumentos precisos para intervenir a Tomi”. Nos explicaron que esto demoraría unos tres días, aproximadamente.
Decidimos que lo trasladaríamos por nuestra cuenta. Desde Pilar recalamos en el hospital Pediátrico Dr. Claudio Zin, en Los Polvorines. Allí lo asistieron sin demora.
¿En qué punto permitimos como sociedad que nuestro Municipio no pueda contar con un sistema de salud viable?
¿Qué destino sufrirán esos niños que no poseen el dinero necesario para optar por una alternativa privada?
Mi sobrino, por suerte, está bien. Sólo me resta anhelar que un milagro asista a los desamparados de nuestra sociedad.
Relatos de un viernes a la noche en la ciudad Del Pilar.
Marité Villar.