Agua adentro de las casas

Villa Verde, Villa Rosa, Pilarica tuvieron vecinos que se inundaron por primera vez. Muchos perdieron muebles y electrodomésticos.

7 de agosto de 2015 - 00:00

El drama de las inundaciones volvió a golpear a Pilar con los 153 milímetros caídos en 12 horas entre las 22 del miércoles y las 10 de ayer. Pero esta vez el agua volvió a sorprender extendiendo su invasión dañina a viviendas a las que nunca había llegado antes.
Muchos vecinos fueron sorprendidos por el aguacero y no alcanzaron a salvar sus pertenencias antes de ser alcanzadas por el agua. “Nunca había entrado el agua a mi casa”, explicó a El Diario el vecino de Villa Verde, Armando Zalazar.
Su vivienda está construida en un nivel superior al de la calle e incluso tiene una suerte de pequeña pared contenedora, a unos cinco metros de la puerta de la vivienda, lugar hasta el que asegura “alguna vez ha llegado el agua”. A unos 250 metros de allí, se encuentra el arroyo La Verde, el cual desbordó y avanzó sobre el barrio.
“Hasta la esquina (unos 60 metros de su vivienda) siempre entra el agua a las casas, pero acá nunca había llegado tanta”, explicó el hombre.
El desborde del mismo cauce provocó el corte de la calle Fragata la Argentina y los vehículos de gran porte comenzaron a tomar la calle Bergantín Balcarce como opción, haciendo que el agua de la calle se meta con más fuerza en las casas.
Una camioneta que intentaba pasar por esa arteria, se encontró con un automóvil, puesto por los propios vecinos, cruzado en medio del camino para que los rodados dejen de generar “oleaje”. Pero el conductor no entendió el mensaje e intentó pasar por un costado, metiéndose en la invisible zanja que estaba bajo el agua, provocando la ira de los frentistas.
Ante las recriminaciones de los vecinos que comenzaron a salir de las casas para increpar al conductor, éste lanzó: “quiero pasar para mandarles la máquina así destapa las zanjas y el agua empieza a correr”. Pero su coartada fue aún más irritante para los frentistas que reclamaron obras para prevenir la inundación y no cuando está todo consumando.

Pérdidas

“Perdí heladera, lavarropas, colchones, muebles y ahora me viene a decir que quiere mandar una máquina. Siento que nos están cargando”, enfatizó Armando.
A pocos metros de la casa de Armando, Alicia Suárez, caminaba entre el agua y aseguró que iba y venía desde la casa de un familiar a la suya inundada, también aseguró que era su mal debut en inundaciones: “quiero ver que todo esté bien, porque encima que nos inundamos tenemos que cuidarnos de que no nos roben”.
En la calle Hernán Cortéz, un grupo de adolescentes miraba cómo el agua bajaba lentamente, entre ellos estaba Mariana con su pequeño hijo, que dijo vivir a unos metros, sobre Francisco Pizarro. “Esto pasa siempre, lamentablemente estamos acostumbrados y nadie nos devuelve nada de lo que perdemos una y otra vez”, contó la joven a El Diario.

“Es la primera vez que el agua entra a mi casa, me arruinó todo y nadie vino a preguntarme si necesitábamos algo”.
Armando Zalazar

“Se acuerdan que existimos cuando pasan estas cosas, siempre lo vi de cerca pero esta vez me tocó a mí.
Alicia Suárez:


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