TRIBUNA DE LECTORES

28 de junio de 2015 - 00:00


En respuesta a Ducoté, candidato del Pro

Por Natalia Espasa


En la columna de la edición de El Diario de ayer, el candidato Nicolás Ducoté se refiere a los repudiables hechos de violencia protagonizados por la gente de Molina y Zúccaro.
En eso coincido, por la violencia y falta de respeto, además de la millonaria suma de dinero que malgastan habiendo tantas necesidades en el distrito.
Falta de respeto que nosotros mismos sufrimos cuando estos dos sectores se fueron tapando las pintadas en el paredón de la calle Tucumán y avanzaron hasta tapar el mural de mi mamá, Sonia Colman.
Vale también recordar que hace poco este diario publicó una foto de afiches de Molina pegados en la pared del Jardín N°933 de Manuel Alberti, hoy cualquiera que pase puede ver que la cantidad de afiches pegados se multiplicó, una pena ya que las paredes del jardín estaban pintadas y prolijas.
Seguramente los lectores podrán aportar más de estas tropelías en diferentes lugares. Pero dicho esto no puedo dejar pasar los dichos del candidato Ducoté, como que ellos son la nueva política, limpia y pura. Le recuerdo que él pertenece al Pro, el partido de Macri, quien junto al ministro de Seguridad de la Capital, Guillermo Montenegro, ordenaron tiempo atrás una represión brutal en el Hospital Borda.
Los médicos y enfermeros estaban defendiendo un sector del hospital cuando entraron a balazos y palazos, reprimiéndolos no solo a ellos sino también a los propios pacientes, a los periodistas y a media docena de diputados/as que los estaban acompañando, a pesar que mostraban su acreditación.
Jamás podré olvidar cuando vi por la tele a ese policía grandote, con cara de chancho, que a pesar de saber que los estaban filmando gatillaba y gatillaba con odio y sin respiro contra gente indefensa. Tampoco me olvido del médico desplomado en el suelo y con la cabeza rota por un certero palazo policial, que teñía de rojo su blanco guardapolvo.
Qué escena más grotesca, un policía partiéndole la cabeza a alguien que salva vidas. Cuánto dolor, cuánta tristeza, cuánta impotencia y cuánta impunidad.
Yo me preguntaba cómo iban a justificar el hecho los del Pro, porque esta vez no se trataba de “piqueteros vagos” o de “negros villeros”, tal la definición que los dirigentes del Pro hacen en privado para referirse a los sectores más postergados de la sociedad. Ahora fue a médicos, enfermeros, pacientes neurológicos, periodistas y diputados.
Pero Macri, sin que se le mueva un pelo, contestó que el operativo policial fue el correcto y Montenegro, ministro y sostén de Gabriela Michetti, fue más allá todavía y felicitó al jefe policial.
Sr. Ducoté, los sectores de poder siempre usan la violencia, algunas veces a través de su militancia rentada, otras con las barras bravas y otras enviando a las fuerzas policiales siempre prestadas a reprimir más que a perseguir el delito del cual forman parte.
Ojalá en Pilar todo termine aquí antes que tengamos que lamentar algo todavía peor.

*Candidata a intendente del MST-Nueva Izquierda.


 


 

Mentiras, usos y costumbres


por Carlos Núñez


La crisis del sistema avanza y los gobiernos ya son inestables en todo el mundo. La Argentina no parece ser la excepción, nunca fue la excepción… Y allí es donde comienzan los usos y costumbres que nos quieren imponer a los trabajadores.
Entre paros y paritarias, tratan de hacernos creer que cobrar impuesto a las ganancias a cualquier trabajador que vende su capacidad de trabajar es correcto. Nos hablan de cifras de $15.000 de $20.000 para impresionarnos a los más pobres, pero esas cifras no importan: lo que verdaderamente importa es que el sueldo de un trabajador es sólo una pequeña porción de lo que produce (es decir que si un trabajador gana $20.000 es porque genera para su patrón diez o cien o mil veces más). Vendemos nuestra capacidad de trabajar, no tenemos ganancias: los dueños y accionistas de la producción son los que reciben ganancias en base a la extracción de plusvalía. ¿A qué quieren acostumbrarnos? ¿Quieren que naturalicemos este nuevo robo, sobre el ya viejo robo de la explotación?
Mientras tanto, en la TV tenemos hermosos y coloridos programas y noticieros diciéndonos lo grandioso del turismo argentino, que en verano viajaron no sé qué cantidad de millones y se espera lo mismo para estas vacaciones de invierno (en menor cantidad, porque no a todos y todas nos gusta viajar en invierno...). Caras de concreto tienen. A contra pelo, todas las cámaras comerciales de los principales lugares turísticos alzan sus voces: “Vienen turistas, pero nuestras ganancias bajan”. Cierran hoteles, restaurantes. Y por supuesto: nuestro poder adquisitivo es menor comparado con años anteriores.
Nosotros nos preguntamos, ¿no es justo que un trabajador viaje de vacaciones durante sus 15 o 21 días? La respuesta lógica y concreta es SÍ, y adonde él o ella quiera o le guste. Pero lo cierto es que viajar se ha vuelto un lujo.
Nos acostumbraron a viajar de manera económica, nos acostumbraron a ya no traer de regalo los mejores alfajores de Mar del Plata, a ya no parar en Atalaya, a decir “me fui una semanita y la otra en casa”. Todas las compañías turísticas nos ofrecen pasajes en 12 meses, y todos SUS diarios dicen “los argentinos nos acostumbramos a viajar en 12 meses”… 48 semanas de pago por tan sólo 2 semanas de ocio al año… totalmente indignante.
Y ya que hablamos de costumbres, ya es costumbre tener familiares y amigos desempleados, o los amigos que ya están viviendo de changas…
¿Cuándo se volvió costumbre no llegar a fin de mes? ¿Cuándo nos acostumbraron a exprimir nuestro sueldo?
¿Cuándo se volvió costumbre la muerte por desnutrición de nuestros niños? ¿Cuándo nos impusieron que éstas no son masacres de primera división?
Desde el PRT desconocemos estas costumbres impuestas por la burguesía, como una más de sus tantas manipulaciones para mantenerse en el poder. Seguimos alzando la voz Y NO NOS ACOSTUMBRAMOS. Porque sabemos la necesidad de unión en la acción es que llamamos a que alcemos todos juntos nuestras voces. Son estas COSTUMBRES IMPUESTAS las que nos hacen llamar a la lucha por una vida digna, a la lucha por nuestra libertad.
No podemos permitir que el mundo se convierta en una sala de espera.
Acá estamos, mismos ideales, mismo corazón, sabiendo que sólo con el poder en manos del pueblo alcanzaremos  la existencia que nos merecemos. 

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