En respuesta a Ducoté, candidato del Pro
Mentiras, usos y costumbres
por Carlos Núñez
La crisis del sistema avanza y los gobiernos ya son inestables en todo el mundo. La Argentina no parece ser la excepción, nunca fue la excepción… Y allí es donde comienzan los usos y costumbres que nos quieren imponer a los trabajadores.
Entre paros y paritarias, tratan de hacernos creer que cobrar impuesto a las ganancias a cualquier trabajador que vende su capacidad de trabajar es correcto. Nos hablan de cifras de $15.000 de $20.000 para impresionarnos a los más pobres, pero esas cifras no importan: lo que verdaderamente importa es que el sueldo de un trabajador es sólo una pequeña porción de lo que produce (es decir que si un trabajador gana $20.000 es porque genera para su patrón diez o cien o mil veces más). Vendemos nuestra capacidad de trabajar, no tenemos ganancias: los dueños y accionistas de la producción son los que reciben ganancias en base a la extracción de plusvalía. ¿A qué quieren acostumbrarnos? ¿Quieren que naturalicemos este nuevo robo, sobre el ya viejo robo de la explotación?
Mientras tanto, en la TV tenemos hermosos y coloridos programas y noticieros diciéndonos lo grandioso del turismo argentino, que en verano viajaron no sé qué cantidad de millones y se espera lo mismo para estas vacaciones de invierno (en menor cantidad, porque no a todos y todas nos gusta viajar en invierno...). Caras de concreto tienen. A contra pelo, todas las cámaras comerciales de los principales lugares turísticos alzan sus voces: “Vienen turistas, pero nuestras ganancias bajan”. Cierran hoteles, restaurantes. Y por supuesto: nuestro poder adquisitivo es menor comparado con años anteriores.
Nosotros nos preguntamos, ¿no es justo que un trabajador viaje de vacaciones durante sus 15 o 21 días? La respuesta lógica y concreta es SÍ, y adonde él o ella quiera o le guste. Pero lo cierto es que viajar se ha vuelto un lujo.
Nos acostumbraron a viajar de manera económica, nos acostumbraron a ya no traer de regalo los mejores alfajores de Mar del Plata, a ya no parar en Atalaya, a decir “me fui una semanita y la otra en casa”. Todas las compañías turísticas nos ofrecen pasajes en 12 meses, y todos SUS diarios dicen “los argentinos nos acostumbramos a viajar en 12 meses”… 48 semanas de pago por tan sólo 2 semanas de ocio al año… totalmente indignante.
Y ya que hablamos de costumbres, ya es costumbre tener familiares y amigos desempleados, o los amigos que ya están viviendo de changas…
¿Cuándo se volvió costumbre no llegar a fin de mes? ¿Cuándo nos acostumbraron a exprimir nuestro sueldo?
¿Cuándo se volvió costumbre la muerte por desnutrición de nuestros niños? ¿Cuándo nos impusieron que éstas no son masacres de primera división?
Desde el PRT desconocemos estas costumbres impuestas por la burguesía, como una más de sus tantas manipulaciones para mantenerse en el poder. Seguimos alzando la voz Y NO NOS ACOSTUMBRAMOS. Porque sabemos la necesidad de unión en la acción es que llamamos a que alcemos todos juntos nuestras voces. Son estas COSTUMBRES IMPUESTAS las que nos hacen llamar a la lucha por una vida digna, a la lucha por nuestra libertad.
No podemos permitir que el mundo se convierta en una sala de espera.
Acá estamos, mismos ideales, mismo corazón, sabiendo que sólo con el poder en manos del pueblo alcanzaremos la existencia que nos merecemos.
