Sr. Director:
Desde el Movimiento de Afirmación Yrigoyenista (MAY) que el doctor Luis León promoviera luego del fallecimiento de Ricardo Balbín, quiero expresar mi consternación por el desmanejo político a que viene siendo sometida la Unión Cívica Radical, responsabilidad que recae no sólo sobre sus máximas autoridades nacionales y de distrito, sino también sobre gobernadores e intendentes a los que el pueblo radical eligió, con su voto esperanzado, en muy difíciles momentos.
Este desmanejo, que roza la insensatez, ha empujado a la UCR a transitar casi a ciegas por un camino cuya meta perece ser la de una nueva fractura, posibilidad que para muchos tiene ya vigencia de hecho.
Así, tenemos, por un lado, a una dirigencia contumaz y eternizada, que sorprende a la opinión pública con la aventurada promoción de candidaturas no radicales (léase UNEN) quizás buscando un atajo para asegurar su propia supervivencia, cosa que el radicalismo, sin duda no necesita.
Por otro lado, tenemos la inconducta de gobernadores e intendentes que, abrazados a una nueva concordancia, se acercan al mostrador oficial malversando el voto radical que los ungió y cometiendo el pecado de creerse más importantes que sus electores, cuya voluntad de diferenciarse del gobierno peronista ha sido, primero, utilizada para llegar y luego burlada, sin pudor ni disimulo, como materia descartable.
Sin embargo, los directos responsables de esta insólita disputa no parecen querer darse cuenta de su irracionalidad y agotan sus fuerzas en una pelea lastimosa, embanderados detrás de intereses absolutamente ajenos a la misión histórica del radicalismo en cuanto fundador, actor y garante de la democracia argentina.
La sociedad de nuestro país en su conjunto debe notificarse de que la UCR no es un ausente con presunción de fallecimiento, pero sus dirigentes no deben ofrecer la “llave en mane” a ningún postulante sacado de la galera.
Es imprescindible demostrar que existe, en las bases, un radicalismo coherente con su razón de ser, capaz de generar grandes políticas no condicionadas por la inmediatez, orgulloso de su origen popular y nacional y alejado definitivamente de la tentación acuerdista que lo arrastró al tristemente desastre de la Alianza.
Juan Pablo Zanetti, afiliado radical, DNI 4.731.440