TRIBUNA DEL LECTOR: Protesta callejera y política
por Donato Di Santo
La protesta callejera forma parte de la política. Bienvenida la política.
Si alguien conoce una alternativa razonable para que nuestros derechos como ciudadanos sean tenidos en cuenta en situaciones límites que lo publique así lo podemos poner en práctica, se debería obviar la extorsión. Lamentablemente, para que te oigan en esta sociedad de la imagen y el consumo, la única alternativa de la que podemos hacer uso los ciudadanos de a pie es a través de la protesta callejera, hay que hacerse visible, lamentablemente molesta a otros ciudadanos, no es justo, ¿pero quién ayer sabía que los operarios del frigorífico pasaron diciembre sin dinero?, eso tampoco es justo, ¿En qué medio salió publicado que luego del incendio no se les pudo pagar los salarios a esa gente? ¿Qué alternativa propuso la empresa para salir de esa situación?, no sabíamos nada, no pudimos ayudarlos.
Quedaron olvidados, un puñado de personas que en la coyuntura del país, recordemos: la extorsión policial, los saqueos, los cortes de luz, las fiestas de fin año, todo se fue relegado a un segundo o tercer plano.
Y ayer salen a la luz y su forma de reclamar molesta, alguien decía en los comentarios del diario que a los negritos cabeza (no habría que ser despectivo) los aguantaron nueve días cortando la autopista Ília pidiendo planes o mejoras en los planes.
Esas personas también alguna vez fueron trabajadores pero las políticas de turno los dejaron en la calle y nadie los atendió, la represión de la protesta se llevó a muchos compañeros Kosteki; Satillan; el maestro Fuentealba; el joven Mariano Ferreyra, todos asesinados por hacer reclamos.
Entiendo que la sociedad a la cual pertenezco y que es la misma de los operarios del frigorífico, la de los vecinos que reclaman por una mejora en la calidad de vida en su barrio, que es la misma sociedad en que muchos se quedaron sin luz, y no los atendieron, la misma de los hombres y mujeres con planes o con subsidios, la de aquellos que no tienen nada, y de los otros que tienen todo, los dueños del frigorífico, los dueños de Ovoprot, todos compartimos el espacio vital que habitamos, entonces tenemos que preguntarnos constantemente sobre nuestra capacidad de ser solidarios con los otros, no solo colaborando materialmente, sino también entendiendo que podemos ayudar a que sus problemas se resuelvan apoyando sus protestas, respetando sus reclamos y pensar que la Ley resuelve algunas situaciones y que el resto lo tendremos que hacer entre todos pero siempre pensando en el bien común.
Y esto amigos no es ni más ni menos que la política, y quienes más necesitamos de ella somos los ciudadanos de a pie.