TRIBUNA DEL LECTOR: ¿Para cuándo los jardines de infantes?
por Nicolás Ducoté *
Desde hace semanas, en muchos hogares pilarenses no se habla casi de otra cosa que de las vacantes en los jardines de infantes del Partido.
Ya presenciamos el lamentable espectáculo de hombres y mujeres instalados –es un modo de decir- en las inmediaciones de esos establecimientos desde muchas horas y hasta días antes del momento en que se abría la inscripción, con la esperanza de conseguir asiento para sus hijos en 2014. Ya nos enteramos de que en muchos casos esa esperanza se vio frustrada, o bien transformada en angustia porque los chicos quedaron anotados en una “lista de espera” que no ofrece demasiadas posibilidades de éxito.
Hay quien habla de más de 1.000 casos en esta situación. Otros llegan hasta más de 4.000. Sea cual fuere la cifra exacta, representa una inadmisible negativa a un derecho que debería ser considerado obvio: el de contar con el número adecuado de escuelas públicas en las que pueda cursarse sin problemas el nivel inicial de la educación.
Está a la vista de cualquiera que, en Pilar, la oferta de jardines es absolutamente insuficiente. Bastará con decir que en todo el sector céntrico de la cabecera del Partido hay solamente uno, el 901, y que en los barrios la construcción de edificios con ese fin no acompaña ni por asomo el explosivo crecimiento de la población.
Lo que también hay que señalar es que en este rubro hay obras paradas, supuestamente por falta de presupuesto, desde 2008. Que el personal docente no alcanza para atender la demanda. Que no hay inauguraciones previstas para el año próximo, y que uno de los gremios que nuclean a los educadores asegura que harían falta no menos de 20 nuevos establecimientos para cubrir las necesidades actuales, sin pensar siquiera en la proyección a futuro.
En ese contexto ciertamente poco auspicioso, la secretaria de Educación del Municipio, a la vez esposa del intendente, se refirió a la cuestión y no encontró mejor aporte que señalar que se trata de “un problema de toda la vida”.
Sin ánimo de polémica ni mucho menos de agresión hacia nadie, será bueno tener en cuenta que los funcionarios de cualquier órbita y nivel no pueden ser nunca meros comentaristas de la realidad que tienen a su cargo, sino que tienen que demostrar con hechos que están ocupándose de solucionar los problemas.
Una vez más, vale la pena preguntar si la agenda de los dirigentes políticos y de los funcionarios coincide verdaderamente con la de la gente común. Si la respuesta es positiva, ¿cómo es posible que no se haga nada sobre algo tan crucial? ¿Cómo puede ser que nadie pueda imaginar alguna vía de obtención de los recursos necesarios para hacerlo? ¿Es imposible pensar en alguna reasignación presupuestaria con este fin, tal vez procedente de rubros de menor urgencia?
Pilar exige superar cuanto antes este auténtico despropósito. Los funcionarios están para resolver los problemas. Y la educación de nuestros chicos tiene prioridad absoluta, si realmente queremos un Partido, una provincia y un país mejor.
* Concejal electo.