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Tribuna del lector : ¿Escuchaste esta vez?

16 de septiembre de 2012 - 00:00

 

 

por Víctor Ejgiel 

 

Cuando los micros que te llevan no están, cuando nadie te toma lista para corroborar tu presencia, cuando unos pesos que el Gobierno regala no están en juego, cuando nadie te obliga y la gente sale por su cuenta a la calle a hacerse oír, no queda otra que escucharla.

Mientras en este país celebremos el día del montonero, que puede tener sus ideales, que puede haber tenido buenas intenciones pero que también mató gente, mató argentinos como lo hicieron otras agrupaciones de este país, mientras cada detenido tenga en su castigo más derechos que un ciudadano común, mientras se siga discriminando a la gente que piensa distinto y se adueñen de las banderas del “negrito” en contra de los “gorilas” y continúen con las divisiones de este país, la cosa va a necesitar de más cacerolas, de más marchas.

Cuando en el 2001 las cacerolas se escuchaban en las esquinas de cada ciudad del país, el mensaje era del pueblo, hoy, como lo dijo el senador kirchnerista Kunkel, era sólo un reclamo de gente de clase alta porque el pobre no tiene ollas para golpear. Habría que recordarle que, en todo caso, si después de 10 años de gobierno de su partido sigue habiendo gente pobre que no tiene cacerolas, algo están haciendo mal. Cuando el contraste entre una marcha autoconvocada donde mucha gente salió cuando se enteró en el mismo momento, y la sarta de cadenas nacionales donde se muestran un montón de selectos actores de situación y muchos “llevados” con la obligación de estar, donde hasta nuestro mismísimo intendente se enoja si no lo hacen, hay una línea que divide la decisión propia de la libertad de elegir poder ir.

Los reclamos son muchos, son variados y lamentablemente cuando el jefe de gabinete, Abal Medina, los minimiza y, no sólo eso, sino que desprecia a la gente que los realiza, nos damos cuenta cada vez más cómo viene dirigido el mensaje actual y cada vez más claro de este gobierno, las decisiones son monárquicas.

Si esta gente se esgrime en el famoso 54% de los votos obtenidos en las últimas elecciones ¿Por qué tienen miedo en las próximas y quieren incorporar a los menores de 16 años en vez de competir con las mismas reglas?

Quien trabaja con jóvenes sabe que el partidismo escondido en La Cámpora se introduce en las escuelas con el poder del dinero que reciben del Gobierno nacional, contactando jóvenes con el marketing que pagamos entre todos.

El poder de la caja cada vez se nota más, sólo basta mirar lo que ocurre en la Capital Federal y en la provincia de Córdoba, donde se limita la posibilidad de administrar hasta los fondos propios.

Cuando un alumno que concurre a una universidad debe tratar de escuchar a su profesor entre 200 pibes y un presidiario tiene un docente personal y que además, se le permite salir de joda, esa que el estudiante no se puede pagar, algo está cambiado, algo necesita reverse.

El reclamo es cierto ¿Acaso si quien golpea la cacerola es una concheta de San Isidro, una clase media o una persona  humilde deja de ser justa por quien la sostiene en la mano? Señora Presidenta, mientras usted dice inaugurar nuevas fábricas nosotros las vemos cerrar, vemos cómo se oxidan los trenes de los pueblos libres, vemos cómo el hospital central pasó al olvido, vemos cómo los chicos siguen esperando sus netbooks, vemos cómo los impuestos aumentan cada vez más y encima quieran saber hasta a quién miramos en la tele o escuchemos en la radio, vemos cómo la libertad de elección tiene cada vez más restricciones cerrando el camino a una única verdad o mejor dicho a una única mentira. n

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