Prefieren no decir cuántos socios tienen y la negativa no tiene ánimos de esconder sino más bien de marcar una posición: “estamos cansados de las estadísticas de la Presidenta, con los números parece que se le da más prioridad a la cantidad que a la calidad”.
“Tenemos muchos socios de Fátima, Manzanares y Río Luján”, sintetiza Carmen Mamani que junto a su marido Mariano Adot encontró hace seis años la forma de canalizar su vocación docente fuera de las aulas y fundaron la biblioteca popular “Javier Velázquez” en honor a uno de sus hijos que falleció años atrás por un problema de salud.
En un edificio recién estrenado, ubicado sobre la calle Río Nilo al 500 en Manzanares -y que ya empieza a quedar chico otra vez- brindan apoyo escolar a niños y adolescentes.
Al grupo se le sumaron ahora madres con ganas de terminar sus estudios secundarios, adultos analfabetos y chicos con capacidades diferentes.
El valor del libro
“Tratamos de trabajar con los libros y no tanto con Internet, nuestro objetivo es acercarlos a la lectura”, afirma Carmen y en este sentido explica el minucioso trabajo que encara con la comisión directiva para seleccionar los ejemplares que son puestos a disposición de los chicos.
“Si un libro no es interesante el efecto es el contrario y los chicos se van alejando de la lectura”, señala. Así, en el afán de cautivar a los jóvenes destaca la importancia de la “lectura visual”.
Es que, lejos de luchar contra el nuevo paradigma que impera entre los jóvenes, tratan de acercarse a través de los recursos que ofrecen las publicaciones en papel. “Tratamos de darle libros con buenas imágenes y que a partir de ahí investiguen”, afirma la responsable de la entidad cuyas vitrinas ya albergan 5.000 volúmenes.
El trabajo con los padres también resulta fundamental para los objetivos de la biblioteca: “le aconsejamos a los padres que le lean a los chicos en la casa”.
Dignidad
Carmen cuenta que en alguna oportunidad le ofrecieron, como a tantas instituciones similares, servir una merienda en la biblioteca. Una vez más, con su respuesta llega una clara posición respecto al sentido de la entidad.
“Si lo hacemos se desvirtúa nuestro objetivo, para eso hay otras instituciones, nosotros enseñamos a crecer a través de los libros, trabajamos para que los chicos tengan dignidad”, aclara la mujer asegura que la soledad es la principal dificultad con la que deben lidiar los jóvenes.
“Es cierto que muchos tienen dificultad para leer o para comprender los textos, pero la mayor dificultad es que están solos y se vuelven adultos demasiado rápido”, señala para agregar que “los padres trabajan, ellos tienen que hacerse cargo de los hermanos y al mismo tiempo hay docentes que no eligen la carrera por vocación sino porque es corta y con salida laboral”.
Para contrarrestar estos efectos, desde la biblioteca apuntan a trabajar en la confianza y sobre todo, en darles buenas perspectivas de futuro a los chicos. “Les explicamos –comenta la responsable- que para superarse es importante aprender”. Y en línea con esto recuerda que “al principio muchos chicos no querían venir porque decían que acá venían los burros, pero les explicamos que vienen los que quieren progresar”.
Con el sueño de convertirse en una fundación, la biblioteca cuenta con el apoyo de embajadas y empresas privadas. No obstante, recibe con los brazos abiertos los aportes de quienes quieran colaborar fundamentalmente con juegos de mesa para los chicos.
Por el libro
En su doble función de docente de 4º grado de la escuela 10 de Manzanares y responsable de la biblioteca “Javier Velázquez”, lleva adelante desde hace años un proyecto mediante el cual los alumnos se vuelcan a la investigación de temas específicos vinculados a la flora y fauna de la localidad.
Este año le tocó el turno a los animales domésticos. La información recolectada en las aulas es editada en forma de fascículo por la biblioteca con la intención de editar un libro con todas las publicaciones en un futuro.
El apoyo de un grande
La biblioteca cuenta con el apoyo del ultramaratonista argentino Sebastián Armenault (foto) que realiza periódicas donaciones a la institución como alimentos y zapatillas.
El deportista -experto en circuitos adversos de lugares como el desierto del Sahara, la Antártida y el Himalaya y habituado a las cruzadas solidarias- donó alimentos y zapatillas a quienes concurren a la institución. El próximo jueves 9 de agosto llegará a Manzanares para compartir un momento con los chicos en un encuentro abierto a la comunidad. La cita es a las 18.
