TRIBUNA DE LECTOR: Internet no fue, no es ni jamás podrá ser una red neutral

domingo, 8 de abril de 2012 · 00:00

 

(Télam, por Ariel Vercelli*)

 

La neutralidad de la red, lejos de ser un concepto técnico, es una metáfora malintencionada, errónea e impropia del diseño arquitectónico que sustenta a Internet. Hace años que está políticamente definida, sus principios fueron codificados (tecnologizados) en su arquitectura originaria.

Internet es una red de arquitectura distribuida, abierta y de producción colaborativa entre pares: se sustenta en el argumento filosófico-político “end to end” (e2e, de fin a fin, de extremo a extremo).

Las redes son formas relacionales y organizativas. Las electrónicas, son computadoras (puntos, nodos) distribuidas espacialmente que, interconectadas por algún medio físico y operadas a través de un programa informático (software), logran establecer un canal de comunicación.

El estudio de las arquitecturas de las diferentes redes electrónicas permite analizar y clasificar cuáles son sus características, particularidades y formas típicas de organización.

Desde finales de la década del setenta e inicios de los ochenta, junto al nacimiento de las computadoras personales, se sabe que Internet se definió como una red distribuida, abierta y de producción colaborativa entre pares.

La capacidad de que cualquier institución gubernamental, asociación, empresa o usuario-final hogareño pudiera sumarse a la red en un pie de igualdad generó -en poco más de tres décadas- el emergente común que hoy se conoce como Internet.

A diferencia de las redes centralizadas / des-centralizadas, Internet no tiene un centro que controle y dirija sus flujos de información. Esta característica se desarrolló a través de la tecnología de “Conmutación de Paquetes” (Packet Switching): la información digital se procesa y descompone en varios paquetes separados y éstos pueden ser distribuidos por la red tomando rutas alternativas e independientes.

Internet se sustentó en protocolos de comunicaciones abiertos. Además de ser una red distribuida y de múltiples opciones de ruteo de información, su desarrollo también requirió el diseño del Protocolo de Control de Transmisiones / Protocolo de Internet (TCP / IP, Transmission Control Protocol / Internet Protocol).

Estos protocolos fueron abiertos, transparentes y –sin discriminar- reconocen como iguales (pares) a todas las redes o usuarios que se conecten a la red.

La tercera característica de la arquitectura de Internet es la aplicación tecnológica de un argumento filosófico-político: el End to End, que se puede traducir como de “Fin a Fin”, “de Extremo a Extremo”, “de Usuario-Final a Usuario-Fina”l. Este principio favoreció que Internet sea un espacio de producción colaborativa entre pares: una red donde cualquier usuario-final puede funcionar como “emisor” o “receptor” de información.

El argumento End to End fue presentado en 1981 por Jerome Saltzer, David Clark y David Reed con el objeto de mejorar la distribución de funciones dentro de una red de computadoras. Se basó en la redundancia y en ubicar el procesamiento de la información en los extremos de la red. Se crearon así redes electrónicas simples en su centro con aplicaciones complejas e inteligentes en sus extremos. Internet creció y se expandió a través de sus extremos, de sus usuarios-finales.

La conmutación de paquetes, los protocolos abiertos y el argumento E2E, muestran cómo el diseño arquitectónico original de Internet -lejos de ser neutral-, permitió que la red sea un emergente distribuido y de producción colaborativa entre pares.

Por supuesto, es sano, prudente y necesario controlar a las empresas de telecomunicaciones. Sin embargo, los mayores peligros que enfrenta hoy la red de redes están dados por atrofias capilares y nodos (nódulos) gigantes con posibles metástasis como, por ejemplo, la falta de control sobre algunas corporaciones comerciales trasnacionales.

 

*Presidente de BIENES COMUNES A. C. e Investigador del CONICET.

 

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