El Colegio Antonio Toro festejó los 15
El playón del Colegio Antonio Toro estuvo colmado por alumnos, padres, docentes, directivos, inspectores de todas las Ramas, funcionarios del Consejo Escolar de Pilar y, sobre todo, de emociones que sobrevolaban el aniversario por sus primeros 15 años.
En la mañana del lunes, la celebración del primer colegio privado del barrio Toro de Presidente Derqui comenzó con las banderas de ceremonia, el Himno Nacional con guitarras y flautas tocadas por estudiantes, y el descubrimiento de una placa en el flamante mástil para las tres banderas de la Argentina, la Provincia de Buenos Aires y la de la propia institución.
La primera en el turno de los discursos fue su gerenciadora y docente Mónica Basualdo. Fue breve, conciso, y emotivo. Rememoró los difíciles inicios, sobrevoló la fuerza que le dio la gente del barrio en los momentos económicos más críticos del país, y subrayó dos cosas: “Una escuela privada que pueda integrar a todos, y que haya clases todos los días”.
Luego habló el director de la Secundaria, -turno mañana-, Pablo Fiore; el directivo que supo acompañarla en todas las difíciles instancias, y desde los principios. Él también se limitó a escasos minutos en los que, entre otros, hizo un gran reconocimiento a todos los que estuvieron y están en la escuela “por el gran trabajo mancomunado que permitió este festejo”.
Emoción
A continuación hubo varias menciones al personal más antiguo entre docentes y el auxiliar. No faltaron palabras de la inspectora de Nivel Secundario, Julia Deget, como tampoco las que -tal vez- más emocionaron: las de la ex alumna y actual estudiante del 3º año de Medicina, Cecilia Muñoz. “Hoy la escuela está muy grande -dijo en referencia a los básicos orígenes- y sé bien que sigue siendo un gran referente de toda esta comunidad”, agregó con respecto al populoso y trabajador barrio Toro.
Pero ella no fue la única ex alumna porque fueron 30 los egresados en años anteriores que no quisieron perderse el festejo.
“Algunos ya se han casado, otros siguen estudiando, y todos son dignos trabajadores, con Mónica nos emocionamos mucho al volver a verlos luego de años y saber que están bien, y porque nuestra tarea educativa nunca fue en vano”, señaló Fiore.
Por último, todos fueron invitados a recorrer dos galerías, una en planta baja y otra en el primer piso. Ambas exhibían amplios paneles con numerosas fotografías de la intensa historia iniciada un 3 de noviembre de 1997 en la otrora desolada esquina de Puerto Rico y Río IV.
Entonces sólo recibía la escueta sombra de un pequeño sauce, el mismo que hoy se yergue alto en el patio del colegio como fiel testigo del crecimiento general.