¿El país arrancó con el mundial del ‘30?

   
domingo, 23 de mayo de 2010 · 00:00

por Víctor Ejgiel

 

Haciéndome eco de algunos comentarios escuchados por ahí, me puse a observar cómo a días, horas del festejo de nuestro Bicentenario liberador o iniciador de un gobierno patrio, no existe interés alguno por demostrar cierta alegría por ello. No se ven banderas en las casas, o no se ven escarapelas en los pechos, no se ve al argentino.

Hace unas semanas comentaba mi sentimiento, el mío propio, sobre la notoria falta de patriotismo que se ve en la juventud de nuestro país, en los chicos y hasta en los adultos. También leí cómo existen otras opiniones que denostan el sentimiento patriótico, que las respeto pero que no comparto, para mí sí ser parte de este país es algo que va más allá de cualquier gobierno actual, anterior o por venir, y si hay algo que aprendí de mi servicio militar, entre otras cosas, es el valor del honor por servir a tu propio país.

Es realmente molesto, muy molesto, escuchar opiniones del servicio militar a quienes no lo han cumplido. Lógicamente lo del soldado Carrasco es otra aberración del abuso de poder, cosa que ocurre en todos los ámbitos donde el poder existe, pero para mucha juventud el servicio militar obligatorio fue muy conveniente y tal vez hoy en día para otra tanta juventud actual también lo sería.

Antes de ello, siendo parte de otra gran institución como lo es el club LEO de Fátima - Pilar (los chicos del club de Leones), se hizo una campaña de embanderamiento de la ciudad, que algunos seguramente recordarán, con el fin de juntar fondos para alguna de las tantas obras que el club realizaba. Se instalaban, obra de albañilería mediante, unos pequeños soportes en el frente de las casas que luego sostendrían las banderas que con orgullo cada uno de los vecinos colaborantes ponía en ellos.

Hoy es 23 de mayo, a dos días de la celebración de un festejo que se esperó 100 años y lo que todo el mundo comenta es dónde está o estará este fin de semana largo, dónde aprovechar estos cuatro días de descanso seguramente sin importar si es el cumpleaños de la patria, porque así le decíamos en nuestra infancia.

Pero como contrapartida muchos están esperando con desesperación el arranque del campeonato mundial de fútbol, donde también estaremos y donde seguramente nos pondremos nuestras camisetas de la selección y sacaremos a relucir nuestras banderas que para eso sí van a estar en las puertas de nuestras casas.

Pareciera que el cumpleaños de la patria se festeja cada cuatro años, en distintos países y desde 1930 cuando arrancó la pasión. Soy futbolero, bostero y fanático de la selección así que también entiendo ese sentimiento que a veces no tiene razonamiento alguno, pero que no se asemeja con el patriotismo. Siempre soslayo cómo se entonan las estrofas de nuestro himno cuando alguna representación deportiva argentina se encuentra en alguna gira por el exterior, y por otro lado miro a cada uno de los chicos (y padres) en los actos escolares, donde parece que abrir la boca para cantar está prohibido.

También entiendo y apoyo cualquier reclamo de los pueblos originarios como verdaderos dueños de estas tierras aunque hoy en día la realidad es otra y seguramente cualquier otra persona que apoye este reclamo entenderá estas razones aunque seguramente no dejaría su casa para entregársela a ellos, por eso digo que los tiempos han cambiado y el reclamo va por el lado del reconocimiento público y la disposición de tierras en sus lugares de residencia.

Realmente la celebración del Bicentenario es cualquier cosa menos la rememoración de la gesta de Mayo, en muy pocos lugares se le ha dado la trascendencia importante de lo que significa una revolución libertadora y no el festejo por el festejo mismo.

 

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