La meditación profunda puede alterar los microorganismos de nuestro cuerpo

lunes, 23 de enero de 2023 · 07:45

Un estudio encuentra una  mayor concentración de determinadas especies de bacterias en el intestino de monjes budistas que meditan y que se asocian a un mejor estado de salud.

Un estudio llevado a cabo en monjes budistas que meditan regularmente encuentra diferencias en la composición de su microbiota y esto se relaciona con un menor riesgo de sufrir depresión, ansiedad y enfermedades cardiovasculares.

El pequeño estudio se ha publicado en General Psychiatry y ha analizado la microbiota de un grupo de monjes tibetanos y otro grupo, esta vez laico, de habitantes de la zona. Los investigadores han encontrado diferencias en los microbios intestinales de unos y de otros. Concretamente la población intestinal de los monjes se asocia con ciertos beneficios para la salud.

Investigaciones anteriores han demostrado que los microbios que viven en nuestro intestino, también conocidos como microbiota intestinal o flora intestinal, pueden afectar a nuestro estado de ánimo y nuestro comportamiento por medio del eje intestino-cerebro. También influyen sobre la respuesta inmunitaria del organismo, la señalización de las hormonas, cómo respondemos al estrés y hasta en el nervio vago, que se encarga de supervisar ciertas funciones corporales que son de vital importancia.

La meditación se viene utilizando cada vez más para tratar problemas de salud mental tales como la ansiedad, la depresión, el estrés traumático, los trastornos alimenticios, el dolor crónico y el abuso de ciertas sustancias. Sin embargo, tal y como apuntan los investigadores, no se sabe con exactitud si meditar podría alterar la composición de la microbiota intestinal.

Para tratar de resolver la incógnita, los científicos analizaron muestras de sangre y heces de 37 monjes budistas de tres templos y de 19 habitantes no religiosos de la zona. Los monjes llevaban meditando entre 3 y 30 años y lo hacían al menos dos horas al día.

Ninguno de los participantes había tomado nada que pudiera alterar el volumen o la diversidad de los microbios intestinales, es decir, ni probióticos, prebióticos o antifúngicos en los tres meses anteriores a la investigación. Las personas de los dos grupos estudiados tenían edades, presión arterial, frecuencia cardíaca y dieta similares. Sin embargo, el estudio reveló diferencias significativas tanto en el volumen como en la diversidad de los microbios de un grupo y otro.

Por último, el análisis de las muestras de sangre concluyó que los niveles de agentes asociados a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, incluidos el colesterol total y la apolipoproteína B, eran significativamente más bajos en los monjes que en el grupo de personas laicas.

A pesar de ser un estudio observacional con un número reducido de participantes, los investigadores sugieren que emplear la meditación para prevenir o tratar enfermedades psicosomáticas merece una mayor investigación.

"Estos resultados sugieren que la meditación profunda a largo plazo puede tener un efecto beneficioso sobre la microbiota intestinal, permitiendo al cuerpo mantener un estado óptimo de salud", afirman en la publicación.

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