Te sorprenderá. Visitar a Hyperion, certificado por Guinness World Records como el árbol vivo más alto del mundo, está oficialmente prohibido.
Te sorprenderá. Visitar a Hyperion, certificado por Guinness World Records como el árbol vivo más alto del mundo, está oficialmente prohibido.
Pese a recibir este récord, los expertos avisan que las secuoyas no siempre miden lo mismo, es más pueden menguar al perder sus copas. El título de árbol más alto del mundo ha cambiado a lo largo de los años muchas veces por este y otros motivos.
El árbol tiene 115,85 metros de altura y ha vivido en paz entre secuoyas gigantes en el Parque Nacional Redwood, en California, hasta que se ha convertido en objeto de deseo de blogueros de viajes y turistas. Después de encontrar en los alrededores basura e incluso desechos humanos, el Servicio de Parques Forestales de EEUU ha restringido el acceso al árbol vivo más alto del mundo.
Según la nueva norma adoptada este año, la multa por acercarse demasiado puede alcanzar los 5.000 dólares, y el infractor se enfrenta a hasta seis meses de cárcel, informa el New York Times.
El acceso a Hyperion no es sencillo. Inaccesible por caminos ni carreteras, para llegar hasta este árbol centenario hay que atravesar una espesa vegetación y cruzar un río. Las dificultades de la orografía no han disuadido a miles de visitantes, que han llegado a generar sus propios caminos y hasta a intentar trepar al árbol.
HYPERION, MÁS DE 600 AÑOS DE VIDA
Hyperion es una secuoya roja (Sequoia sempervirens), la conífera más grande del mundo que se distribuye naturalmente en una franja de aproximadamente 724 kilómetros que va del sur de Oregón a California, en la costa oeste de los Estados Unidos.
Fue descubierto en 2006 y tiene una edad aproximada de 600 años.
Su monumentalidad es tal, que la perspectiva humana es insuficiente para en cuenta de su colosal tamaño: el espeso bosque se torna oscuro conforme las secuoyas alcanzan decenas de metros de altura, de modo que resulta imposible dimensionarlos a simple vista.
Hyperion no está solo: cerca de él se levantan Helios e Hicarus, otro par de secuoyas rojas que alcanzan 114 y 113 metros, respectivamente, además de otros cientos de árboles que rozan el centenar de metros de altura, de modo que el ser vivo más alto del planeta garantiza su protección camuflado entre la niebla y una multitud de su especie.
