Cuáles son las fases del sueño y cómo aprovecharlas a su máximo potencial

lunes, 24 de octubre de 2022 · 08:25

Más allá de las fantasías y las pesadillas, los sueños cumplen una función vital en nuestro organismo. Cómo aprovechar cada una de sus etapas y sacarle provecho al dormir.

El sueño es un estado fisiológico necesario para la vida que se caracteriza por la interrupción temporal del movimiento, la capacidad sensorial y el estado de alerta. Durante el tiempo que una persona duerme se producen cambios en las funciones del organismo y se desarrolla una actividad mental imprescindible para mantener el equilibrio físico y psíquico en el día a día. Este proceso tiene etapas bien diferenciadas que cumplen funciones específicas.

En principio se distinguen dos etapas denominadas fase de sueño lento o NO REM, y fase de sueño rápido o REM -las siglas corresponden a su nombre en inglés: Rapid Eye Movements, es decir, movimientos oculares rápidos-.

El sueño NO REM se divide, a su vez, en cuatro fases con características distintas de aproximadamente 90 minutos, momento en el que cambia de etapa o comienza cíclicamente. El nuevo ciclo de sueño, de 20 o 30 minutos, se corresponden con la fase REM. Esto significa que en un período de sueño óptimo, es decir, de ocho horas se darán cuatro o cinco ciclos.

Las fases del sueño se han descubierto a través de los numerosos estudios. Se distinguen por la actividad mental registrada en un EEG (electroencefalograma) y por diversas medidas fisiológicas.

 

Fase I del sueño

Es la primera etapa en la que entra una persona cuando se duerme. En general, la persona está en un estado de conciencia y es capaz de reaccionar a los estímulos de su medio, por lo que se podría definir como una fase de transición entre la vigilia y el sueño.

 

Fase II del sueño

Al cabo de diez minutos de la primera fase, se pasa automáticamente a la segunda etapa. En ese momento la persona se encuentra profundamente dormida, pero si alguien lo despierta no recordará haber dormido. Es una fase preparatoria para el verdadero sueño conciliador, que se produce en los períodos siguientes.

 

Sueño de ondas lentas (Fases III y IV)

Pasados quince minutos aproximadamente en fase II, el individuo inicia la fase III. Es en este estadío donde realmente se produce el descanso reparador. La fase III y IV son bastante parecidas entre sí, la única diferencia se halla en la profundidad y eficacia del sueño. En esta fase la actividad cerebral se encuentra altamente sincronizada y relajada. La persona se encuentra en un momento de fuerte actividad neuronal inhibitoria para evitar que se despierte. Las fases III y IV son sumamente importantes para los procesos de consolidación de memoria y aprendizaje.

 

Fase REM (Rapid Eye Movement)

Se denomina también sueño paradójico debido al contraste que supone la atonía muscular (relajación total) típica del sueño profundo, y la activación del sistema nervioso central (signo de vigilia y estado de alerta). En esta fase se presentan los sueños, es decir que en este momento es posible soñar con insectos o con otras criaturas, en forma de narración, con un hilo argumental aunque sea absurdo, aunque recientes estudios han demostrado que no solo se puede soñar en esta fase. La actividad eléctrica cerebral en este momento es rápida, mientras que el tono muscular nulo (atonía muscular o parálisis) impide que la persona dormida materialice sus alucinaciones oníricas y pueda hacerse daño. Las alteraciones más típicas de esta fase son las pesadillas, el sueño REM sin atonía y la parálisis del sueño.

 

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