El lunes 15 de julio, a las 12 del mediodía, Lucas Ledesma (23) tomó la bicicleta y partió desde su Manzanares natal con un destino final en mente: La Quiaca, Jujuy. Cinco meses y dos días después de su partida, el joven regresó a su querida localidad habiendo cumplido su objetivo y con ganas de repetir la experiencia.
Regresó el joven que viajó en bicicleta hasta La Quiaca
En diálogo con El Diario, Lucas contó que el principal desafío que tuvo que enfrentar fue el extrañar a su familia y amigos. Sin embargo, siempre tuvo en la cabeza que quería llegar a La Quiaca y fue esa meta la que lo impulsó a superar todas las trabas que fueron surgiendo en el camino, que no fueron pocas.
“Tratar de no extrañar fue el primer desafío que tuve, así como concentrarme en llegar a mi destino a pesar de que hubo unos cuantos traspiés, siempre con piedritas metidas en el camino, pero lo pude lograr”, contó el joven.
Fueron las personas que se fue cruzando a medida que avanzaba, como así también los paisajes que pudo presenciar, los factores que hicieron que esta travesía se haya convertido para él en una experiencia única y que “volvería a repetir”.
En este sentido, entre risas, expresó que “hay días en que pienso por qué no se puede vivir de esto”. “Fue una muy buena aventura que me hizo aprender a sobrevivir, a analizar de qué estoy hecho y con la que me encontré conmigo mismo”, lanzó.
Y añadió: “Te encontrás solo, rodeado de paisajes hermosos. No están mamá ni papá para ayudarte, estás vos con la naturaleza y pude notar que cuento con una buena base y por eso pude afrontar todo lo que se me presentó. Aprendí a ver qué quiero hacer de mi vida y volví con ganas de hacer de todo”.
Son innumerables los pueblos que conoció en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy. Y aunque los paisajes lo enamoraron, se queda con la gente que conoció. Gente que como él mismo calificó “es buena, genera confianza y te recibe muy bien”.
Al elegir lo más lindo de la travesía, ni lo duda, se queda con la gente y con que “me dejó con ganas de animarme a todo”. Lo más feo, concluyó con una sonrisa, “fue volver y alejarme de la pista”.