TRAVESÍA EN AUTO

Hace siete meses partieron de Ushuaia y hoy están llegando a Alaska

Eduardo Ybarra, su mujer Emilia y la perra Ona, partieron el 1 de febrero de este año. En este momento se encuentran cruzando el desierto de Arizona hacia su destino final.

Por Redacción Pilar a Diario 23 de septiembre de 2018 - 00:00

Lo que comenzó como un sueño, pronto se convirtió en realidad. Dos años pasaron desde que el deseo de unir las tres Américas nació para Eduardo Ybarra, su mujer Emilia y la perra de ambos, Ona, indiscutible protagonista de la travesía que ya lleva siete meses y comenzó el 1 de febrero en la provincia más austral de Argentina, Tierra del Fuego.
Aunque es pilarense de nacimiento y su familia sigue viviendo en Pilar, años atrás Eduardo decidió radicarse en Ushuaia, donde conoció a Emilia. Desde allí partieron con la idea de llegar a Alaska, un sueño que cada vez está más cerca de concretarse.
“Recorrer la ruta más larga del mundo y unir las tres Américas nos motivaba. Pero después de todo, y a siete meses de haber salido, entendemos que es una de las razones pero no la única. A Emy y a mí nos gustaba viajar antes de conocernos y hoy lo hacemos juntos. Lo planeamos y lo mejor de todo es ver que aquello que parecía impensable, es posible. Sabíamos que nos esperaban futuros amigos, todavía desconocidos y atardeceres gigantes en alguna ruta”, contó Eduardo, desde Estados Unidos, donde lo encuentra hoy el viaje.
La primera parte del recorrido fue dentro de todo rápida porque ya habían recorrido Sudamérica en otra oportunidad. Así, a los pocos días de salir de Argentina, cruzaron a Chile para después entrar a Perú desde donde llegaron a Ecuador en donde embarcaron el coche a Panamá. Desde Panamá llegaron a Costa Rica, en donde les tocó organizar cómo cruzar hacia Nicaragua.
“Lo hicimos en caravana con otros viajeros, hacerlo solos era arriesgado por la crisis social que están atravesando. Aunque fue difícil, cruzamos y llegamos a Honduras en donde en un cuartel de bomberos nos comimos un asado internacional entre brasileños, franceses, hondureños, guatemaltecos y norteamericanos. Todos festejando cruzar a salvo”, recordó el viajero.
El camino siguió por El Salvador hasta llegar a Guatemala en donde conocieron a una familia muy especial para ellos de la cual, ahora, se sienten un poco parte. Desde Guatemala partieron a México y de allí a Estados Unidos, adonde se encuentran ahora. El destino final del viaje es Canadá y, finalmente, Alaska como broche de oro. Pero por el momento, están tranquilos. Nadie los apura.
“En principio queríamos llegar a Alaska para el verano de acá, invierno de Argentina, pero no hicimos a tiempo. Así que ahora el plan está en usar los meses que nos quedan para Estados Unidos, lo mismo en Canadá y poder entrar en Alaska en primavera para luego regresar a San Francisco y embarcar el coche para Argentina, pero los planes siempre cambian, independientes de nosotros”, reconoció el pilarense. Sin ir más lejos, tres días atrás no se imaginaban cruzar el país del norte de oeste a este, un tramo de 5.000 kilómetros, pero ante la irresistible invitación de un nuevo amigo, dejaron el Citröen Xsara Picasso en la que viajan para sumarse. Ahora están cruzando el desierto de Arizona.
“Entre tantas vivencias diferentes, no hay una sorpresa en particular. Todo es medio increíble todavía. Pensar que algo es más especial es quitar mérito al resto. Claro que el viaje cumplió con nuestras expectativas. Podríamos volvernos ya y estar felices. Al viaje lo anotamos en kilómetros, litros de nafta y ciudades recorridas. Pero hay otro viaje interior mucho mayor, un desafío que no se encuentra en mapas. Sin dudas todo tiene que ver con el amor”, cerró Eduardo. 


“Sabíamos que nos esperaban futuros amigos, todavía desconocidos y atardeceres gigantes en alguna ruta”.

 EDUARDO YBARRA.


El dato
El recorrido y las anécdotas del viaje se pueden seguir en la fan page de Facebook Todo por América.
 

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