Impresionismo: Cuando las palabras no alcanzan

miércoles, 22 de agosto de 2018 · 10:26

Por Pilar Melano

Son muchas las definiciones que aparecen sobre el impresionismo, el movimiento artístico que ha marcado a tantas personas, pero como una imagen vale más que mil palabras, solo basta con ver algunas de las grandes obras que conforman este período para entenderlo.

Monet, Manet, Renoir, Degas, son solo algunos de los grandes artistas que pertenecen a esa época en donde se buscaba captar la luz, sin importar las formas. Para ellos, no se trataba solamente de pintar una obra de arte, sino de romper con las estructuras que se estilaban en este momento.

El nombre impresionismo surgió cuando un crítico de arte tachó a Monet de “impresionista” debido a su obra, “Impresión, sol naciente”. Este cuadro está marcado por colores apagados, azules grisáceos y negros, menos el sol, que es naranja fuerte, logrando un contraste único. Sin embargo, dentro de todas las producciones de Monet, el cuadro “El puente japonés” logra expresar a la perfección el movimiento artístico.

Los colores, el trazo, las luces y las sombras que lo conforman hacen de él un verdadero ícono del mismo. En la película “Medianoche en París”, dirigida por Woody Allen, los protagonistas visitan este famoso puente en donde el artista decidió inmortalizar la escena en unas cuantas pinceladas.

Los cuadros de esta época se caracterizan por ser manchas, rastros de pintura que integran la obra general, y que cobra sentido al mirarla desde cierta distancia. Sus colores impresionan y llaman la atención, haciendo que sean suaves y agradables a la vista. Uno se puede quedar horas y horas mirando las obras, adivinando dónde el artista puso el pincel sobre el lienzo blanco, dónde ejerció presión, dónde hizo la pincelada. Los artistas tienen esa capacidad, la de conectar al espectador con su obra sin importar lo que lo rodea, la de invitarte a ver una parte de su mente.

Dentro de este movimiento, fueron muchos los artistas que participaron de él y muchos otros que, teniendo en cuenta sus características, pasaron a formar parte del post-impresionismo, como fue el caso de Van Gogh, conocido por su famosa obra: “La noche estrellada”. Al igual que los otros, sus pinceladas invitan a quedarse parado horas, mirando los colores y las curvas que conforman este cuadro en particular.

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