Mariana Soledad Molina nació hace 18 años y, ya a los 3, comenzó a practicar Taekwondo en el gimnasio Atlon (Independencia 731) con Marcelo Aciar quien hoy, a pesar del paso de los años, sigue siendo su profesor.
La joven promesa del Taekwondo es pilarense
Con perseverancia y sin bajar los brazos, el año pasado logró ser convocada para representar al país en el Mundial de la disciplina y, días atrás, recibió la grata noticia de que tendrá de nuevo el honor de hacerlo en el Mundial del año próximo, que tendrá lugar en Australia.
Feliz, pero con el foco puesto en seguir creciendo y mejorando su técnica día a día, no deja de lado sus estudios –está cursando la Licenciatura en Administración de Empresas – y su trabajo como profesora de Taekwondo en el mismo lugar en donde entrena, indicio que refleja la confianza que sus mismos docentes tienen depositada en ella.
Pero, como suele pasar en los casos de todos los deportistas que logran llegar lejos, lo que hace que la joven pilarense se destaque del resto, es la pasión con la cual entrena y compite. En este sentido, en diálogo con El Diario, contó que “el taekowondo para mí es un cable a tierra, es lo que me ayuda a despejarme”.
Al momento de definirse, ella sabe que es una persona perseverante, que hace todo lo posible (y lo imposible) para poder cumplir sus objetivos y metas. Entre ellos, llegar a un Mundial.
“Saber que hay un nuevo Mundial y que es en otro país, significa mucho para mí. Es un reto muy importante que requiere de mucho entrenamiento y dedicación. Por eso en su momento me propuse poner todo lo que sea necesario para ir y cumplir mi sueño de poder representar nuevamente a Pilar y a la Argentina”, reveló, además de confirmar que este año participará del Sudamericano en la ciudad de Rosario.
Docencia
Y además de las cucardas que supo conseguir gracias a su talento, la disciplina le enseñó valores que no solo ejerce en su vida diaria, sino también intenta transmitir a sus alumnos. “Hay cinco principios que a medida que avanzamos, vamos desarrollando. Entre ellos están el autocontrol, la perseverancia, la cortesía, la integridad y el espíritu indomable. Como persona practicar Taekwondo me aportó mucho porque me ayudó a conocer gente nueva tanto en el gimnasio como en los torneos”, dijo.
En cuanto a la responsabilidad que supone entrenar y, de algún modo educar, a niños, sabe que lo importante es transmitirles seguridad a los papás, para que sepan que sus hijos están en buenas manos.
“A mis alumnos trato de transmitirles esta linda y hermosa pasión por este deporte, transmitirles confianza y seguridad en ellos mismos para que día a día puedan superarse, no solo en este deporte, sino también en la vida. Les enseño a que aprendan a ser buenas personas, porque ellos son el futuro”, cerró la joven, que ya habla con la voz de la experiencia.