El microestadio “Ricardo Rusticucci” se vistió de fiesta para recibir a los 19 niños de entre 2 y 14 años que residen en el Hogar del Milagro. Y, aunque el show estelar estaba a cargo del grupo Agapornis, ellos fueron los protagonistas únicos de una jornada a la que no le faltaron la emoción y la solidaridad.
Como cada año, el hogar organizó una fiesta solidaria que, en esta oportunidad, tuvo como lema a la música. Así, cientos de personas compraron los tickets con el fin principal de aportar dinero destinado al sustento del lugar que funciona hace más de 35 años en Pilar.
En este marco, José Luis Sasiaiñ, uno de los integrantes de la Comisión Directiva de Voluntarios del hogar, manifestó su agradecimiento a la comunidad y destacó la alegría de los chicos que llenaron de sonrisas un evento que tuvo como frutilla del postre la presencia de dos jóvenes egresados que contaron cómo su paso por el hogar, cambió sus vidas.
Así, expresó: “La fiesta musical fue hermosa, espectacular. Cumplió nuestras expectativas y no solo desde la parte musical sino que tuvimos la posibilidad de invitar a dos jóvenes egresados que pudieron dar su testimonio y contaron de qué manera influyó en su vida el tiempo que pasaron allí”.
En ambos casos, los chicos estuvieron viviendo en el hogar durante cuatro años; mientras que uno de ellos fue adoptado con 15 años hace unos pocos meses, el otro ya hace dos se fue a vivir con su hermana.
“Para los chicos fue una fiesta impresionante porque tuvieron su lugar especial, fueron el centro de la fiesta, bailaron, estuvieron con la gente que se acercó y disfrutaron como nunca, más sabiendo que la fiesta era para ellos, era un regalo de toda la comunidad que compartió con ellos”, siguió Sasiaiñ.
Y añadió: “Eso fue lo más grande que podemos rescatar de este evento anual que hacemos. La recaudación fue buena, aunque no tan buena como hubiéramos esperado, seguramente la situación económica general hizo que no fuera tanta gente como esperábamos pero fue buena”.





