"Zabaione al Marsala con fragole al vino rosso”
"Zabaione al Marsala con fragole al vino rosso”
Quien quiera que laya leído "Il Gattopardo”, la novela casi autobiográfica de Tomasi di Lampedusa, o haya visto la película, considerada hoy la obra maestra del director de cine italiano Lucchino Visconti, recordará este "dessert”. Recordará también al príncipe, entre nostálgico y pensativo, mirando el cielo de su Sicilia que tanto estaban cambiando los nuevos vientos garibaldinos, vientos que a la postre traerían la transformación de Italia en una sola nación y la decadencia de su clase, la nobleza, que iría perdiendo privilegios y riquezas, según nos cuentan el libro y el film. Ese Gattopardo, autoritario y tenido, que hasta entonces hacía y deshacía en su comarca, que era dueño incluso de las vidas de sus campesinos, comienza en ese momento de reflexión con que da comienzo la novela, a sentir los signos del cambio y con él , de su propia muerte.
En "Il Gattopardo”, tanto Tomasi di Lampedusa como Visconti, que provenían de familias nobles, nos pintan con lujo de detalles los gustos, las modas y hasta las comidas de una Sicilia refinada y deliciosa que ya no volverá.
Claudia Cardinale y Burt Lancaster en una escena de Il Gattopardo
De aquella Italia del 800 hoy nos quedan pocas cosas: los muebles, los adornos, los cuadros… ¡y las recetas de cocina!, que se conservan con el amoroso respeto que debemos a cualquier cosa que tiene una historia detrás. Porque hasta la comida es historia y la de esa época nos habla de la magnífica opulencia en la que vivía la nobleza de entonces, como el "pasticcio di pasta", un pastel relleno de tallarines con salsa ragú de pichones o albondiguitas de carne, rematado con crema pasticciera y cubierto con la masa de la pasta frolla, un verdadero atentado a la línea, que mezcla sabores tan dispares con una maestría tal que el primer bocado se nos hace agua la boca. O el castillo de gelatina al rhum con frutas almibaradas y crema de leche batida, el postre preferido del Principe Fabrizio Salina, protagonista de "Il Gattopardo”. O esas frutillas al vino tinto con sambayón al Marsala, todos manjares que los nobles saboreaban con la indiferencia de quienes están habituados a lo mejor.
Ingredientes:
6 yemas
120 grs de azúcar
Vino marsala
800 grs de frutillas
2 cucharadas de azúcar
6 cucharadas de vino tinto
Algunas hojas de menta para la guarnición
Preparación: Lavamos y limpiamos las frutillas, que deben estar maduras. Las colocamos en un bowl con vino tinto y las seis cucharadas de azúcar, revolvemos un poco y las conservamos hasta el momento de usar, batimos las yemas con 120 gramos de azúcar hasta que estén bien espumosas. En ese momento, agregamos poco a poco el vino marsala, batiendo siempre. Llevamos a baño maría y continuamos batiendo hasta que el compuesto esté bien espumoso y como inflado. Entonces, transferimos la cacerolita del baño maría a un contenedor con agua fría y hielo y continuamos batiendo allí hasta que el sambayón se haya enfriado totalmente.
Tomamos ocho copas de helado, y colocamos una porción de frutillas en su vino y las cubrimos con sambayón, decorando con una frutilla y una hojita de menta. Servimos este postre con un espumante italiano.
