Desde muy antiguo, la sopa acompaña la historia del ser humano; se cuenta fue el resultado de hervir las carnes con agua en piedras cóncavas, con la finalidad de ablandarlas. El sencillo caldo, fruto también de la invención del fuego, permitió confortar de seguro a una comunidad humana con limitados recursos y con el paso de los años se fue complejizando, surgiendo en las cocinas regionales , según los ingredientes de la zona, economía local y gustos.

Y si Mafalda la odió hasta más no poder, el artista plástico estadounidense
Andy Warhol por el contrario la amó con pasión en la versión enlatada, la
famosa Sopa Campbell, la que confesó ingerir sin cansancio durante al menos 20
años en días seguidos.
Las sopas en el mundo
El gazpacho. Especial para conjurar el verano, nació en el sur de España, fruto de la interacción con el mundo árabe. Aunque tiene variaciones según la zona, lleva principalmente tomate, pepino, pimiento, ajo, puré de tomates, sal, azúcar, pimienta, aceite de oliva, vinagre. Luego de enfriar en la nevera, se sirve con cuadritos de pan tostado.
Minestrone. No tiene una receta única y aunque incluye siempre verduras,
se trata de las propias de cada estación. Sus ingredientes más comunes son
algún grano o legumbre, cebollas, coles, apio España, zanahorias, y tomates
(todos ellos finamente picados), además de un toque de albahaca y queso
parmesano, con una base de caldo cárnico o vegetariano.
Borscht. Tradicional de Rusia y de otras zonas de Europa Oriental, puede
contener además de la remolacha, un toque de vodka.
Goulash. En Hungría, las
papas, la paprika y la carne vacuna dan lugar a esta deliciosa y cálida sopa.
Won ton: De la lejana
China llegó este caldo, destinado a abrir el apetito antes de platos más fuertes.
Es una sopa sencilla que suele llevar setas secas hidratadas, jengibre,
cebollín, caldo de pollo, alguna proteína en trocitos, camarones y en algunos
casos tallarines, además de otros ingredientes asiáticos.
Miso o
Misoshiru le
llaman los japoneses a esta sopa que lleva queso de soya como ingrediente
destacado, además de dashi (caldo de pescado), algas deshidratadas, ciboulette
y rábano picante.
Sopa de
tortilla.
En México, las típicas tortillas de maíz, cortadas en tiras y sofritas, se
mezclan con un guiso de tomate licuado, cebolla y ajo, al que se le agrega
consomé, un toque de pimienta, aguacate, cilantro, chile y un eventualmente
crema de leche.
Sopa de
frijoles negros con chorizo. Es un plato típico cubano, que también puede
llevar incluir cerdo o cochino como se le llama en Venezuela.
De cebolla, vichyssoise (ajo porro) y bouillabaise (pescado) son
los tres caldos típicos de Francia.
Clam
Chowder.
Original de Nueva Inglaterra, es la sopa por excelencia en muchas regiones de
Estados Unidos. Contiene leche o nata, caldo, almejas, cebollas y papas
cortadas en cuadritos, todo salteado con trocitos de tocineta. En ocasiones se
agregan verduras como apios o zanahorias y puede llevar perejil.
Puchero argentino. Despues de un buen puchero, siempre queda ese caldo
maravilloso que se le puede agregar fideos, pan, arroz.
En fin, la lista es infinita y cada pueblo ostenta un caldo energético,
usualmente fruto del ingenio de los menos pudientes, que hoy alimenta por igual
a ricos y pobres.
