Atletismo

El primer oro pilarense en los Juegos Bonaerenses

Pablo Chionetti fue campeón en Mar del Plata 1994. Logró la dorada en lanzamiento de bala, con 14,29 metros. “Me di cuenta que había ganado cuando llegué a Pilar y me llevaron en autobomba”, recordó emocionado.
martes, 1 de septiembre de 2020 · 07:59

Pablo Chionetti escribió su nombre entre los deportistas ilustres de Pilar. En 1994, el delvisense se convirtió en el primer campeón de la delegación deportiva local en los Juegos Bonaerenses. 
Con 17 años, logró la medalla de oro en lanzamiento de bala en Mar del Plata. “Me di cuenta que había ganado el oro cuando llegamos a Pilar. Es un muy lindo recuerdo que tengo con tantos festejos. Y me llevaron en el autobomba”, recordó emocionado.
“Gané con 14,29 metros con bala de 5 kilos. “Eso sí que no me lo quiero olvidar, son esas cosas que no se te van más de la memoria”, describió.
“Es un recuerdo muy lindo porque sé el esfuerzo que tuve que hacer para entrenar, todo lo que hizo mi viejo para apoyarme, la gente de la Técnica de Pilar que también me dio una mano muy grande para que pudiera entrenar. Cuando todo eso se da, lográs algo muy importante que todo deportista anhela”, expresó Chionetti.
“Empecé antes, en los viejos Torneos Evita en 1991. Con los chicos ganamos y yo gané en lanzamiento de bala y posta. Fuimos al Regional de Ezeiza y ahí clasifiqué en bala. Y llegamos a la final provincial en Pinamar”, recordó sus inicios.
“Después, en el ’92 fuimos a los Torneos Bonaerenses. Seríamos 10 chicos del equipo de atletismo. Pero yo no llegué a participar. Y en el ’93 se hizo abierto”, agregó.
En 1994 le llegó el turno de competir en la gran final. “En la primera ronda tiro 15,54 (metros) y cuando habíamos terminado nos dicen que habíamos lanzado con una bala de 4 kilos y tenía que ser de 5, por eso anularon la marca. Cuando empezamos a lanzar se largó a llover; tiré 12,93 y 12,27, y cambié la bala de bronce por la de hierro con la que estaba más acostumbrado. Hice 13,79, 14,01, 14,14 y 14,29, marca con la que gané”, detalló sus marcas.
“Quizás uno hoy lo ve más normal llegar al podio o mismo llegar a Mar del Plata con mis atletas. Pero en aquella época, calculá que (la delegación de) Deportes iba todo en un micro. Ahora Deportes lleva 5 micros. El año pasado un solo micro era de atletismo. En mi época, cuando yo iba, si éramos 4 de atletismo era mucho. Ver lo que ha crecido el atletismo en Pilar para mí es muy importante”, contó el profesor de la Escuela Municipal de Atletismo de Pilar.

Recompensa
Por su título en la final de los ex Torneos Juveniles Bonaerenses, Chionetti tuvo como premio un viaje a España. 
Ese logro le permitió en febrero de 1995 comenzar a competir como federado. Y buscó un club cercano a Del Viso que tuviera las condiciones para entrenar. “Con mi papá fuimos a SAG (Sociedad Alemana de Gimnasia) de Los Polvorines y ahí comencé mi carrera como federado”, contó en diálogo con El Diario.
Su pasión por el atletismo la lleva en sus genes. Su papá (Ángel) fue atleta de River Plate en la década de 1960 y competía en la pista de atletismo que había en el Monumental. “Los domingos en el entretiempo del partido de fútbol hacían las pruebas”, contó el profesor de 42 años.
Pablo despertó su interés por el atletismo cuando vio por televisión la final de los 100 metros llanos de los Juegos Olímpicos de Seul 1988, con Carl Lewis y Ben Johnson. “Mi viejo alentando por Lewis y yo por Johnson. Fue un clic en mi vida esa final. Ahí empecé con el atletismo y después el profesor de Educación Física (no me acuerdo del nombre) en el secundario (Escuela de Educación Técnica Nº 1 de Pilar) me enseñó lanzamiento de bala”, recordó que fue lo que lo atrapó del atletismo.
Chionetti hoy enseña a sus alumnos de la Escuela Municipal y de la Cooperativa TelViso sus técnicas, esos que lo llevaron a ser el primer oro de Pilar en los Juegos Bonaerenses. 


Educador
Pablo Chionetti es profesor de la Escuela Municipal de Atletismo de Pilar y de la Academia TelViso, de Del Viso. “Para mí lo más importante es la persona. Primero tratar de que al pibe, por más que no tenga condiciones, le guste. Están los chicos que tienen condiciones que no entrenan, tenés el chico sin condiciones pero entrena y después el chico que junta las dos y se rompe el alma para alcanzar el objetivo. Pero el entrenador hoy tiene la obligación de formar, más que atletas, a personas”, expresó.
 

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