Paleta - Tiene 52 años

El motor de la paleta del Rancho

“Se extraña más a los amigos y los desafíos que el campeonato”, asegura Pedro Arricau. Dice que ya cumplió sus sueños con el ascenso a Primera de 2017. Y disfruta de jugar con su ídolo, Eduardo Ross.
sábado, 4 de julio de 2020 · 08:34

El trinquete de Atlético Pilar es la segunda casa de Pedro Arricau y la cuarentena extendida hace que el reencuentro se extienda más de lo imaginado para volver a sentir la adrenalina como las charlas con amigos de toda la vida.
“Habíamos arreglado la cancha, la parte de atrás que tenía rajaduras. Se pintó el frontón y estábamos en tratativas de cambiar la luminaria para que todo sea led. Estaba quedando hermosa la cancha y no la ví, porque vino la cuarentena y chau”, describió en charla con La liga el presidente de la subcomisión del Rancho, que debe hacer el aislamiento a rajatabla por un inconveniente en sus pulmones.
En 2020 los objetivos del Rancho eran altos. “Mantener la hegemonía en Veteranos y tratar de mejorar en Primera”, explicó Arricau, que junto al mejor jugador de todos los tiempos, Eduardo Ross, son bicampeones de la categoría Mayores de 50 años de la Federación Metropolitana.
Hoy el objetivo es otro. El regreso al club es el gran anhelo. “Ver la cancha, reencontrarse con los amigos, conocidos, el folclore que a partir de las 6 o 7 de la tarde era ir al club a disfrutar de los partidos”, describe Arricau que extraña.
“La cena después de jugar. Los desafíos. Ese folclore que te hace distender de lunes a viernes. Se extraña más a los amigos y los desafíos que el campeonato”, afirma. “Lo lindo es la amistad que hay en el club más el compartir la cena”, completa.

La pasión
La paleta y Arricau se unieron hace mucho tiempo en el trinquete del Rancho. Pedro llegó a Pilar cuando tenía 8 años y viviendo a media cuadra del club, pasaba todos sus días en la sede.
“Hice todos los deportes que había. Ping pong, metegol, básquet, natación”, relató. Pero fueron unos hermanos, Oscar y Reynaldo Rojas, Cacho y Cachito para todos, los que lo inclinaron a la paleta.
“Cachito nos enseñó a jugar. Una excelente persona que paleteaba con nosotros. Así le fui agarrando el gusto a la paleta, me fui encariñando, dejé todos los otros deportes y dedicando exclusivo a la paleta”, confió Pedro.
Jugó hasta los 17 años. Hizo un largo paréntesis por estudios y trabajo hasta que volvió en San Miguel a los 33 y luego regresó a Pilar. En esa época quedó una espina con el ascenso a Primera que no pudo concretar.
Una lesión en el hombro lo alejó otra vez y desde los 45 años volvió para quedarse. “Si dejo ahora no vuelvo más”, confiesa.

-¿Qué es la paleta en tu vida?
- Es una descarga, un pasatiempo, algo que se disfruta muchísimo. El deporte y todo lo que lo rodea. Competimos y tratamos de ganarnos en la cancha. Afuera, esa garra y rivalidad, no continúa afuera. Es sentirte que estás en otro mundo alejado de la vorágine del día a día. Entrás al club y no seguís enroscado en los problemas.

-¿Cuál es tu sueño?
- Mi sueño ya lo cumplí. Cuando era chico soñaba con mucho entusiasmo jugar en Primera. Lo cumplí en 2017, cuando ganamos con Pablo Sánchez el ascenso a Primera. Lo pude lograr con casi 50 años. Fue el anhelo mío, está por encima de todo.

-¿Y jugar con Ross cómo lo describís?
- Disfruto de jugar con Eduardo Ross, el ídolo máximo de la paleta. Llegar a la final, jugar con él y estar con él en el equipo estos dos últimos años, es algo maravilloso. 


El dirigente
“Soy presidente, tesorero, ayudante, hacemos de todo”, describe con ironía sobre su labor en la subcomisión de paleta. “Empujamos entre todos para que este deporte pueda seguir viviendo. No es un deporte que le llame la atención a los más chicos, no genera plata, no es un deporte que se publicite tanto”, describió.
-¿Cuál es el futuro de paleta en Atlético?
- Mientras sigamos estando un grupo grande de entusiastas, está creciendo. Cuesta mucho atraer chicos. La Federación Metropolitana está trabajando mucho en escuelitas. Porque si no, el deporte desaparece.
-¿Por qué los chicos se tiene que acercar a la paleta?
- Es un muy lindo deporte, muy completo. Jugás con todo el cuerpo. Necesitás reflejo, coordinación de los dos brazos. Una vez que le tomás la mano, te divertís muchísimo. No es un deporte caro. Nosotros proveemos de todo, ni siquiera tienen que ser socios del club para que empiecen a jugar y le agarren el gusto. Y tenemos al mejor jugador de todos los tiempos en Eduardo Ross. Lo tienen en Pilar, pueden venir, conocerlo y juega con todo el mundo. Es como tener a Messi en este momento y jugar un picado con él. 

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