POR WALTER CRICRÍ w.cricri@pilaradiario.com
El campeón del barrio sueña con el mundo
Elías Haedo fue una de las grandes revelaciones que tuvo el boxeo profesional de Argentina en 2018. Su salto del amateurismo se dio en febrero y ya en diciembre se metió entre los 10 mejores de la categoría Welter.
“Es una alegría inmensa. Todavía no caigo”, le confió a El Diario el invicto del barrio San Alejo que mantiene los pies sobre la tierra, la humildad de siempre, pero que empieza a soñar en grande.
“En Federación costó entrar al ranking porque tengo pocas peleas. Pero me tuvieron que poner. Entré al profesionalismo de la mejor manera”, señaló.
“Hace un año hablábamos de que quería ser profesional y que ojalá me vaya como en la etapa amateur. Ahora ya estoy encaminado, dentro de los 10 mejores de la categoría. Todo pasó rápido”, describió.
“La clave fue la concentración en las peleas, en entrenar para poder avanzar. No fue fácil como parece, por más que haya sumado muchos nocauts. Fue mucho tiempo dedicado al boxeo y a la vez, llegaron muchas emociones”, completó su balance del año.
Salto a la fama
“Al ir avanzando, llegaron las cámaras, la televisión. La gente me va reconociendo. Fue algo genial este 2018”, reconoce el chico de 20 años, que sigue entrenando en el gimnasio de Enrique Ferreiro, de San Alejo.
La notoriedad y el reconocimiento de sus actuaciones llegan por varios caminos. “Se nota en las redes sociales, en el barrio, en la gente cercana. ‘Sos el campeón del barrio’, me dicen”, grafica Elías.
“Ya me pusieron el bonaerense noqueador. Di un salto grande en poco tiempo. Arranqué en febrero y pasó todo rápido. Por eso no caigo todavía”, vuelve a subrayar con asombro.
“Fue fundamental estar bien preparado y entrenado. Por eso también pude hacer peleas seguido”, aclara.
Elías se acercó a un gimnasio a los 14 años, después de las vacaciones de invierno de 2012, por consejo de su mamá y por ver en acción al Chino Maidana.
“No era lo mío el boxeo, era muy tranquilo”, recuerda. Igualmente fue al gimnasio de Enrique Ferreiro en San Alejo, que ese año reabría sus puertas. Era su barrio, donde se mantiene firme a pesar de algunas ofertas que empiezan a llegar cuando en enero cumplirá 21 años.
“Siempre entrené con Ferreiro. No tengo por qué cambiar, acá estoy bien”, destaca Haedo.
“La confianza que me brinda Enrique, es lo que yo necesito. La preparación física, técnica, vamos avanzando en el nivel para enfrentarme a los rivales que se vienen que son cada vez más exigentes”, asegura con la misma contundencia con la que suma nocauts en el ring.
2019
“Ya estamos dentro de los 10 mejores. El 29 de diciembre cierro el año en Rosario y si todo sale bien, el año que viene empiezo como semifondista a 8 rounds. Después vendrá alguna oportunidad por un título”, vaticina su futuro cercano.
“Antes hablaba de ganar títulos amateurs y conseguí 3 (metropolitano, en Pilar y en Tigre). Ahora voy por un título profesional. Un latino, argentino, un sudamericano y finalmente un título mundial”, enumera sus ilusiones.
No deja de lado su humildad con estos objetivos sino que a clara: “Hay que mirar arriba para llegar a algo grande. Siempre hay que estar enfocado en algo grande para llegar. Siempre sacrificándose y entrenándose, para poder concretarlo.”
“Humildad, perfil bajo y soñar lejos”, esa es la receta de Haedo como profesional. Y allá va recorriendo su camino que lo tiene como una de las grandes esperanzas del mundo de los puños. Desde San Alejo a buscar la conquista del mundo.