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BÁSQUET-EL FIN DE UNA ERA

El Alma también Dejó su huella en Pilar

La Selección Argentina completa iniciaba su preparación hacia los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 con una escala hacia el oro en nuestra ciudad. Revolucionaron Pilar.
Por Redacción Pilar a Diario 19 de agosto de 2016 - 00:00
Era agosto de 2003 y la ciudad naranja de Pilar se revolucionó por 48 horas con un equipo que empezaba a cambiar la historia del deporte nacional y mundial.
Manu Ginóbili, Pepe Sánchez, Chapu Nocioni, Luifa Scola, Fabricio Oberto, Alejandro Montecchia, Rubén Wolkowysky, comandados por Rubén Magnano, hicieron escala rumbo a la clasificación a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 en Pilar.
Ya habían dado el golpe de ser los primeros en vencer a un seleccionado NBA en Indianápolis 2002, llegaban como subcampeones del mundo y emprenderían el viaje sagrado a Grecia para el golpe dorado.
La Caldera de Sportivo los tuvo como huéspedes y era una multitud la que los seguía en cada momento. Había que vallar el ingreso para que pudieran ingresar a la cancha, que era a puertas cerradas.
El Hotel Sheraton era otro imán para los fanáticos que buscaban como un trofeo una foto cuando no existía la selfie o autógrafo, cuando las redes sociales eran una utopía como se suponía era enfrentar de igual a igual a Estados Unidos.
Ellos cambiaron todo. Nos hicieron creer que todo es posible y lo hicieron posible. Con talento inigualable al servicio del equipo, con trabajo, humildad y un sentido de pertenencia que nos emociona desde afuera como si estuviéramos dentro. Era el Alma que nos igualaba.
Fueron cayendo soldados en el retiro, pero el Alma siguió viva. La última función de la Generación Dorada se vio en los Juegos Olímpicos de Brasil.
El doble suplementario contra los locales en el clásico fue el último regalo para el libro de gloria que escribieron durante 15 años en la elite mundial.
Nuevamente Estados Unidos estuvo en el camino hacia una medalla. Ya no eran las mismas piernas la de los gladiadores nacionales, pero salieron a afrontar la batalla.
Manu y el Chapu dieron su último esfuerzo con la celeste y blanca. El capitán Scola todavía llevará la bandera un tiempo más, pero ya sin sus aliados.
A los amantes del básquet de siempre y a los que enamoraron en los últimos 15 años nos dejaron una impronta imborrable.
Orgullo por defender la camiseta dejando el Alma en cada torneo, siendo también ejemplos afuera. Fuimos contemporáneos del mejor equipo de la historia de Argentina.
Subcampeones del mundo en Indianápolis 2002, medalla de Oro en Atenas 2004, semifinalistas en el Mundial 2006 a un tiro de la final, bronce en Beijing 2008 y otra vez semifinales en Londres 2012. Brasil 2016 los vio entre los 8 mejores del mundo. Gracias por tanto. Serán inolvidables. 


A la pileta
Manu Ginóbili llegó a Pilar con molestias físicas y utilizó la pileta del hotel para su recuperación. La cámara exclusiva del inolvidable Pajarito Acosta fue la única que consiguió llegar hasta la intimidad de la selección en Pilar.
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