El aperitivo argentino Amargo Obrero fue elegido como uno de los 100 mejores licores de hierbas del mundo según Taste Atlas, guía basada en críticas de expertos y gastronómicos.
El aperitivo argentino Amargo Obrero fue elegido como uno de los 100 mejores licores de hierbas del mundo según Taste Atlas, guía basada en críticas de expertos y gastronómicos.
La enciclopedia que recopila las mejores recetas y sabores de todo el mundo ubicó a este único representante argentino en el puesto 31 del ranking, con un puntaje de 3.9 de 5.
Es conocido como el “aperitivo del pueblo argentino” y una bebida insignia de la clase trabajadora que celebra la tradición, la agricultura, la ganadería y representa al movimiento obrero.
La gastronomía es parte de la cultura, define nuestra identidad y como tal, los usos y costumbres de cada época que no son menos que el reflejo de una sociedad argentina en constante movimiento. Los aperitivos son la tradición heredada, uno de los principales valores que iguala a todas estas bebidas es su corazón inmigrante: recetas centenarias, creadas por artesanos y botanistas llegados de Europa.
Son bebidas que resultaron de la fusión de distintos saberes, muchas de ellas el resultado inesperado de la búsqueda de pociones medicinales y con beneficios para la salud. Fueron productos que marcaron una época: no sólo por su consumo sino también por la manera original en la que se dirigían a sus consumidores, sus publicidades disruptivas, cómo se involucraron en la cultura y las costumbres. Los tragos favoritos de íconos de la música popular, marcas honradas en cuentos clásicos de todos los tiempos
Tanto fue así su relevancia que instalaron la costumbre del aperitivo en la sociedad argentina: un ritual que inauguró un espacio para el encuentro, la calma después de un largo día de trabajo, la antesala de una rica comida, una forma de socializar, un estilo de vida popular entre las personas que se juntan en las barras de bares y cafés a discutir sobre los temas del momento, el paso obligado en los encuentros con familiares y amigos.
En los últimos años, esta costumbre volvió y se resignificó, retomando su valor como un acto social y de encuentro impulsado por la valoración de lo vintage, los sabores de la infancia, la historia individual de cada uno. Hay una nueva recepción de todos estos estímulos y una puesta en valor por lo auténtico, nuestra identidad, la reivindicación del optimismo con el que nuestros antepasados soñaron el mundo.
El Amargo obrero nació en la provincia de Santa Fe hacia 1888en una Rosario repleta de inmigrantes que llegaban al país a “hacerse la América”. Los italianos traían en su memoria el recuerdo de una bebida hecha de hierbasy con muy poco alcohol, el famoso “amaro” (amargo). A dos de ellos (Pedro Calatroni y Hércules Tacconi) se les ocurrió elaborar una bebida pensada por y para los trabajadores que merodeaban la ciudad en esos días. Fue así como decidieron crear una fórmula que se opusiera a la clásica bebida dulce que tomaba la burguesía, dando origen al Amargo Obrero: bebida de color marrón, con baja graduación alcohólica, amarga y refrescante.
Para crearla mezclaron cerca de 45 hierbas venidas de Córdoba y de Entre Ríos, un poco de orozú –una especie de caramelo- y apenas 19% de alcohol. A partir de allí nació un aperitivo liviano y refrescante ideal para cualquier momento del día.
Declarado Patrimonio Cultural de la ciudad de Rosario en 2017, se caracteriza por su combinación de hierbas – carqueja, manzanilla y muña muña- que le otorgan un equilibrio entre dulzor y amargor.
Históricamente, se preparaba con soda y hoy en día es común degustarlo con gaseosa cola y pomelo, o combinado con diferentes bebidas para crear cócteles.
Y, junto a las bebidas Hesperidina, Pineral y Hierroquina, forma parte de marcas íconos en el país y resultado de los movimientos sociales, culturales, políticos de su época.
Lo divertido del Amargo Obrero, además de su particular sabor, está en las posibilidades de mezcla que invitan a jugar a cualquier paladar, ya que se lo toma con todo tipo de diluyente: desde gaseosa de pomelo, soda, agua tónica, hasta cerveza.
El champagne, además, propone un acompañamiento interesante para preparar el llamado "Lucha de clases" pensado por Elisabeth Checa, periodista especializada en vinos, gastronomía y viajes.
Si quieres disfrutar de la calidad y el reconocimiento internacional de Amargo Obrero en la comodidad de tu hogar, aquí te dejamos dos formas de preparar este aperitivo:
PICO Y PALA
- 50% Amargo Obrero
- 50% gaseosa de pomelo
- Abundante hielo
- Decorar con una rodaja de pomelo rosado
LABURANTE
- 60 ml de Amargo Obrero
- 30 ml de almíbar simple
- 30 ml de jugo de pomelo
- 3 ramas de menta
- Completar con soda
- Decorar con un penacho de menta y media rodaja de pomelo
Así podrás disfrutar de la excelencia y el sabor de este aperitivo, que ha conquistado el paladar de expertos y ahora se encuentra enaltecido entre los mejores licores del mundo.
